martes, 28 de abril de 2020

NO CUMPLEAÑOS

Ayer fue mi cumpleaños.

Tenía la esperanza de que no me pillase en plena cuarentena pero al final no ha podido ser. Lo que se preveía como un día muy raro, se convirtió en maravilloso.

No soy de celebrar los cumpleaños, no tenía nada pensado para este año, iba a improvisar un poco, pero el confinamiento dio un poco la vuelta a la tortilla.

Me apetecía hacer algo diferente que me hiciese quitarme el pijama que llevo todos días (yo soy de los que ha mandado a la mierda lo de cambiarse por el día).

Encargué la tarta, que para más inri era sorpresa, me llegó el sábado y fue alucinante.



Enredé a mi madre en hacer varios bizcochos para repartir por la escalera acompañados con chuches y compré globos para el balcón.

Como toda calle en España, después de los aplausos, se empezó a poner música y a celebrar los cumpleaños, porque tengo unas vecinas muy saladas y el mio no podía faltar. Pero las jodías me sorprendieron con una mega pancarta felicitándome.



 Así que podéis imaginar mi sorpresa. De preverse un cumple cutre, fue un día fantástico.

También me hicieron una videoconferencia por sorpresa, me llamaron y mandaron mensajes un montón de gente, me sentí enormemente feliz y afortunada.

Un día para no olvidar.







domingo, 5 de abril de 2020

¿Qué haréis cuándo esto acabe?

Mi cabeza está en modo pause.
Mi cuerpo también.

El otro día, mientras venía un anuncio de comida, pensé que cuando todo esto acabe lo primero o de las primeras cosas que iba hacer era comerme una hamburguesa lo más grasienta y chorreosa. Era la cosa más estúpida que había pensado pero me llenó algo de esperanza.

Estoy pasando la cuarentena con mi familia, soy de esas personas afortunadas, por lo que cuando acabe esto no tendré la necesidad de pasar más tiempo con ellos o tener una necesidad imperiosa de hacer reuniones familiares, aunque lo saborearé mucho mejor que antes. Tampoco somos cariñosos entre nosotros, es decir, no solemos abrazarnos o besarnos de normal. Mi madre demuestra su amor, con la comida, ella es feliz cebando al resto. Más bien con empanadillas.


A los dos o tres días del confinamiento empezamos a hacerlas, cuando se acabaron, volvimos hacer otra hornada y así hasta ahora. Es el momento que rondamos en la cocina, es ella la que las haces, pero el resto echa una mano, no pensamos. En mi casa, la cocina siempre ha tenido un lugar especial, reunirse a comer es un ritual, además, las mujeres de mi familia cocinan super bien.
Comer en casa de mi abuela era maravilloso.
La echo de menos, a mi madre le ha dado por recordarla y a mi me ha entrado la nostalgia.

Pensaba que tal vez tendría suerte de que la cuarentena acabase antes de mi cumpleaños, no quería celebrarlo confinada, pero no va a ser así. Coincide con el fin de la última porroga que van a aceptar esta semana. Solo quiero que no la alarguen más. Lo voy a celebrar por todo lo alto, aunque sea un mes después.

Me mudaré por fin, no voy a retrasarlo más, no tiene sentido. Tengo que lidar en algún momento conmigo misma. Las plantas que tengo en la oficina y que me traje a casa siguen vivas, así que creo que no moriré en el intento.

Tenía miles de concierto a los que ir este año, ya no he podido ir a uno, han cambiado  la fecha pero ya no me viene bien, ya que es en otra ciudad distinta a la mia.

Iré a Madrid, iré a conocer las Meninas. Nunca he estado en el Prado, y es sorprendente porque soy aficionada al arte pero nunca he tenido tiempo o se ha dado la ocasión.

Voy hacer un viaje sola, no necesariamiente lejos o si, pero lo voy hacer. Es el momento.

Voy a llamarte.

Voy a ponerme vestidos cortos casi siempre.

Voy a ser valiente.














miércoles, 18 de marzo de 2020

Falsa calma

Ayer nos comunicaron el ERTE.

Después de dos días yendo a trabajar entre la espectación,la tensión y la incertidumbre, al medio día nos llegó la noticia. 

Nos habían cancelado pedidos, era una tontería seguir fabricando.

Se barajaban varias posibilidades, aunque no sé si al final ha sido la menos mala. Los jefe estaban que trinaban, no sé si porque con esta medida percibirían menos sueldo, a saber.

Se me fué un poco el nudo en el estómago que llevaba desde la semana anterior, aunque mi cabeza empezó a ir a mil por hora. 

No es que me preocupe enormemente el confinamiento de ahora, el paro temporal y lo que voy a cobrar. Tampoco voy a salir de casa para gastarlo. Es el después.

Ya estaba la cosa rara, y ahora puede ir a peor. Soy una agorera, lo sé, no me estoy permitiendo pensar en ello, también.

Esta mañana, me he mentalizado que debo seguir la misma rutina que cuando estudiaba. Me pasaba días sin salir o solo para ir a la biblio. Tan mano lo debe ser volver ha hacerlo.

 Es extraño no ver a nadie en la calle, hoy sería uno de los días grandes de Fallas, estaría yendome de viaje y odiando los petardos y a a gente. Hoy los he echado de menos.
 
Cuando todo esto acabe lo voy a celebrar por todo lo alto.

 

domingo, 15 de marzo de 2020

We are the wild youth

Llevo dos días y medio confinada en casa y ya se me está haciendo largo.

Pensaba que lo llevaría mejor ya que no suelo salir mucho,  pero pensar en todo lo que queda me agobia un poco.

He tenido una semana rara, como todos supongo. La incertidumbre nos ha mermado un poco la moral. Me he pasado los ultimos días nerviosa sin querer reconocerlo-

Empecé de coña una especie de diaro de bitácora para liberar tensiones,no soy la persona más payasa del mundo, pero a veces se me va bastante la pinza. Me dedicaba a ciertas hora a narrar en voz alta alguna parida en plan, fulanito a regresado al bunker de su expedición al exterior. El viernes, empecé a mandar un email dando suelta a las tonterías que pasaban en mi cabeza a modo de diario de náufrago.

Al final, quitó hierro al asunto.

Mañana tengo que volver, no sé muy bien si nos mandarán a casa, me pone un poco tensa la situación.

He decidido escribir más a menudo por aquí, es una de mis tareas para no volverme tarumba. Es una de las cosas que más me apacigua, y al hacerlo no pienso en otra cosa. Es un buen método de vomitar los problemas.

Estaría muy guay que todos los que una vez estuvieron por aquí, volviesen. Tal vez alguno  os llegue algún email si me aburro.

Me parece un buen momento para reconectar con la gente.

Cuando todo esto acabe, voy a replantearme muy seriamente mi vida, quiero obligarme hacer cosas,no quedarme en casa, a no retraerme, a volver a terapia, a volver hacer fotos, a volver a devorar libros, a volver a pintar.

Parece muy simplista pero llevo un tiempo dispersa en general, no me concreto en nada en particular y me puede la desidia.

No sé si lo habéis visto pero la falla principal del Ayutamiento de Valencia era una mujer en posición de meditación del grafitero Escif. Y se ha convertido en nuestro totem.

Esto va a traer algo bueno, todo pasará, todo estará bien.



Para un mini concierto






domingo, 2 de febrero de 2020

Lo arrastra con su paso y no me importa que venga

Hola:

Soy esa persona que se come esquinas y columnas en los garajes, en hueco conocido, pero que vive en la parra.
Soy esa persona que le han entrado a roba al coche 4 veces, la última hace una semana.
Soy esa persona, que tiene un coche que pobrecito, lo resistente que es el jodio.
 
El 2020 ha empezado con fuerza y arrasando. Enero me ha dejado como si me hubiese pasado por encima una apisonadora, hecha una mierda. Así no llego a diciembre.

A veces parece que me haya guiñado un ojo un tuerto.

Ayer entré por impulso en una librería, iba a otra cosa por la zona, lo hice sin más. Estaban la dueña, una amiga suya y yo. Ellas hablaban de sus cosas, y yo rondaba en silencio entre los libros, por primera vez en unos días tenía paz mental.

Les pregunté por una revista, me llevé un pequeño libro de Silva Plath, las oí comentar sobre los últimos libros que habían llegado, les pedí que me recomendarán, al final me llevé dos.



Al salir de allí y pasear entre las calles, con mi bolsa de libros, me golpéo fuerte en el pecho la congoja. Un nudo en la garganta se instaló de repente y no tenía más que ganas de llorar. Hacía mucho que no me pasaba. Llevo unos días sin un rumbo fjo, estoy volviendo a ser mi propio monstruo.

Es el estrés, lo sé. Es mi cabeza que va a mil por hora y he soltado las rindas queriendo. Me estoy dejando llevar por la inercia, por el miedo o que se yo, no estoy tomando decisiones importantes porque no quiero enfrentarme a ellas.

Me ha bajado la regla, sera eso, las putas hormonas que me trastocan.

Vuelvo a sentirme terriblemente sola y la culpable, solo soy yo misma.

Querría muchas cosas y ni tan siquiera lo intento, que es lo más triste de todo esto.

Me esta sentando bien escribir, hace mil que no dibujo, solo me hago fotos en el espejo del ascesor, solo cuelgo en mis redes sociales música.

No estoy tan mal, es un cambio de ciclo, ya volverá otro.







domingo, 19 de enero de 2020

Contigo nunca acabo donde quiero, pero tengo grandes historias que contar


A veces querría romper todo vínculo con las personas que me rodean, familia, amigos, conocidos. Dejar el curro, sacar todo el dinero de mi cuenta, coger la mochila y largarme a recorrer el mundo.

Suena tan maravilloso.

Sería un buen plan si no me costase tanto hasta ir a la vuelta de la esquina. Siempre pensando en lo que vendrá, siempre siendo cauta, siempre siendo buena.

Leía en otro blog, el ser obediente, el cumplir con las normas y el deseo de saltar. El mio es explotar.

A veces la rabia salta, acabo siendo explosiva, en una contestación, en un gesto, en una acción, de repente tocan el límite de mi paciencia, que no quiero aceptar y no puedo controlar mi reacción hasta que es tarde y me arrepiento, por eso muchas veces me paso diciendo que si, para no sacar la rabia de mi garganta. Prefiero que queme a destrozar todo porque me sentiré muy sola si lo pierdo.

Será que soy Tauro. Cabezona e insistente

Sé entender un no, me cuesta a veces cuando no lo entiendo, pero lo asumo, pero no acepto el juego cuando ya no hay nada. Pero siento rabia de que aquello que deseo no me pertenezca, que por ser obediente, por portarme bien no pueda tener aquello que deseo , sin más.

Es mi cabeza que repiensa las cosas. Me he quedado con el deseo en la punta de los dedos, en que me diese todo igual, pero al final echarme atrás.

Soy una cobarde.

Me gusta hablar, creo que es bonito interesarse por los demás, aprecio los mensajes que llegan sin más porque yo soy nula a veces en relaciones sociales y se te llega uno mio es que en ese momento me apetece saber de ti. Odio los mensajes sin contestar, me parecen una falta de respeto. Tal vez soy algo rara, pero siempre sabrás de mi al momento, para que entonces nos comunicamos masivamente. A veces echo de menos escribir largas cartas o emails de la pre-era de las apps.

Estoy alargando entrar en mi nueva casa, y aún no me lo explico, estoy dando largas a alguien por miedo a que me guste, estoy dando largas a las cosas que me gustan por si les dedico demasiado tiempo.

Lo sé, soy la contradicción en persona, pero necesitaba escribir que sentía hoy, para afrontar la semana.

Lo siento si me he comportado como una estúpida, no me vas a leer pero da igual.






lunes, 6 de enero de 2020

Dreaming of a lighthouse in the woods

Y en el reloj de antaño
Como de año en año
Cinco minutos más para la cuenta atrás
Hacemos el balance de lo bueno y malo
Cinco minutos antes de la cuenta atrás.

A veces Mecano no tenía malas canciones.

Hace años que no me propongo propósitos, solo intento ser mejor para mi misma, que ya me supone un gran esfuerzo. No quita que siempre haga una pequeña recopilación mental de las cosas que han pasado durante estos meses.

Se me ha pasado el año súper rápido, de repente ya era diciembre y no lo había visto venir. Ha sido un año normal, ni bueno ni malo, pero que firmaba porque todos fuesen así. Sigo sin poder disfrutar del todo de lo bueno, es un mantra que no abandono, pienso en que siempre hay algo malo a la vuelta de la esquina, como una forma de estar alerta, pero siempre llegan sin avisar y golpean igual de fuerte, así que es estúpido vivir así.

Me he cortado la melena de Pocahontas, año nuevo pelo nuevo, pronto volverá mi melena de león, esos rizos que nunca cuajan y lo odiaré a muerte pero necesitaba deshacerme de él.

Ya tengo planes para este nuevo año, un concierto de un grupo random en Madrid y me apetece mil.

Me he comprado una reflex, me la he autoregalado para Reyes, la compré hace dos meses al verla a buen precio. La he abierto hoy y la sensación ha sido maravillosa, de repente no sabía hacer fotos y me han entrado unas ganas terribles de aprender, hacía tiempo que no tenía. Mi pequeño reto.


El tardar tanto en comprarla, no ha sido por el dinero, si no por retrasar el paso de evolucionar, de ver que puedo sacar algo más que subir fotos a una red social con varios filtros.

He tenido dos semanas de vacaciones, mañana vuelvo al curro y voy a llorar como todos los niños que tienen cole mañana, muy amargamente XD.

Buen año que empieza queridos/as