Hemos pasado de fase por fin.
A mí me recuerda al fútbol, cuando los equipos pasan la siguiente ronda de la Champions, unos cabreados como monas y otros vitoreando por el logro.
Para mi zona, llega una semana tarde a lo esperado. Estaba cabreada, no lo voy a negar, no es que quiera nada en especial, sigo sin salir más que lo necesario enfase 0 y lo haré en la 1, pero me resultaba más una decisión fuera del ámbito científico, para calmar ciertos sectores o zonas, que otra cosa, dado los datos de estos dos meses.
Me está empezando a entrar un pánico horrible, miedo tal vez, por todo lo que está saliendo en los medios estos últimos días. Esa crispación insana, esa rabia por obtener el poder a costa de todo y todos, ese modus operandi de incitación a la confrontación, del todo vale, no aceptar los errores si los hubiera, no aceptar ayuda porque hay que derrocar al superior.
No sé si las cosas se han hecho mal o bien, no soy científica ni gestora, a mi criterio las decisiones se han tomado sobre la marcha para poder controlar algo que era intangible, algo invisible que nadie sabía como actuaba, sobrevivir por lo menos sin mayores males de los que ya ha habido. A mí tampoco me gusta estar encerrada en mi casa, sin libertad de movimiento, con la cabeza a mil por hora por lo que puede pasar, viendo pasar los días, con miedo a un futuro raro. Pero soy muy consciente, que debo hacerlo por los médicos que se dejan la piel y por las personas que están enfermas, ser responsable hacia los demás y hacia mi misma.
Me llevan los mil demonios esas manifestaciones de gente con un nivel económico muy alto, con casas el doble que la mía, hasta con jardín o hectarias de terreno donde moverse, quejarse de que no tienen libertad, que están en una dictadura. Les debió ir muy bien en la de verdad para que ahora pidan ese derecho.
Que poco respeto, que poca empatía, como deben estár esas cabezas. Me preocupa más la gente que hace cola por una bolsa de comida que por sus protestas de élite. Ya me gustaría verlos sin un trozo de pan al que meterse a la boca.
Todo esto me está resultado subrrealista, aunque siempre ha sido así, el de abajo intenta sobrevivir y el de arriba solo piensa en el poder que le pueden quitar.
Intento no entrar en temas políticos, pero esto está rozando el límite de mi paciencia, miro la tele asombrada y estupefacta.
Leía en Twitter un tuit sobre porque la gente tenía tanto odio a Madrid. El resto de provincias no odiamos a la capital, pero hay medios de comunicación y políticos les interesa que sea así. Esto me suena mucho al tema de la independencia de Cataluña, el mismo azuzar a las masas en los dos bandos para sembrar mierda.
Hace mucho tiempo, leí un artículo sobre la gestión del Brexit y su triunfo. En el decía, que a un político le era más fácil azuzar a la multitud para que no vieses sus errores que gestionar bien su mandato. Porque al final, son eso, gestores de los bienes públicos de todos los cuidadanos. Muchos conflictos han empezado así y hay que empezar a preocuparse.
Vuelvo el lunes a trabajar. Se me irá la mala leche por otra cosa.
Suerte a todos y que gane el mejor.
Iba a ver a estos señores en directo, dentro de un mes pero ahora tengo que esperar un año. FUCK
domingo, 17 de mayo de 2020
sábado, 9 de mayo de 2020
It's a perfect day to turn away and run
Me había acostumbrado al silencio.
Salía al balcón a leer a media tarde, con mi café y en pijama, respiraba un rato para poder desconectar. Los coches desaparecieron trás la implantación del estado de alarma, algo maravilloso si vives al lado de una avenida, donde acabas asimilando el ruido como algo normal para poder dormir.
Tampoco había gente en la calle, que no es que sea un ogro, pero a veces somos demasiado molestos.
Me estaba encantando esta nueva forma de vida...bueno tampoco es que me encante pero no sé si me entendéis, esa forma en la que se ha parado el tiempo, en el que todo hay que tomarselo con calma, en el que el estrés no me produce enfermedad, aunque bueno tampoco se ha ido la ansiedad, pero eso es más culpa del sistema que de otra cosa.
Entiendo a la gente que se queja de que nos han quitado las libertades yo también lo pienso a veces, pero si no fuese por el dinero, creo que podría acostumbrarme, es más he llegado a pensar sino es hora de irse al pueblo, de hacer lo que me plazca, pero siempre está la necesidad de que de algo hay que comer.
Desde el domingo pasado, que salí un rato a ver como seguían las calles, me agobié. Supongo que era lo normal. Estaban las calles llenas de humanos deseseperados por volver a pisar el asfalto, me entró un poco de miedo. En el fondo es lo que más rabia me da, el miedo a algo que es invisible pero aterrador por la eficacia de acción. Solo he vuelto a salir otra vez por obligación, no tengo prisa o sí. Me va y viene por momentos la necesidad de un respiro de mi propia casa, que la decisión sea mia y no de un virus.
Ha vuelto el ruido y me molesta, porque no no es la normalidad de antes.
Tengo mis momentos de aceptación y odio. Ayer acepté que mi ciudad no saliese de la fase 0, hoy estaba rabiosa.
Me he hecho miles de selfies. Nunca salgo en las fotos, porque pienso que siempre salgo fatal, pero ahora tengo la galeria del móvil llena. Al pricipio de la cuarentena, hice un curso online sobre el autoretrato, aunque no lo puse en práctica en su totalidad por la falta de intimidad, creo que se debe a ello en cierta forma que ahora pueda mirar a la cámara sin verme fatal, tengo curiosidad de mi misma.
No tengo una lista para el después, cada vez que intento hacer planes en el futuro me quedo en blanco.
Ayer me fuí a la peluquería, en un arrebato de sentirme persona, un capricho de confinamiento. Me ví muy guapa al salir, me ví mayor en el espejo del ascensor y me gustó lo que ví. Estas cosas me sorprenden, si soy egocéntrica en multitud de cosas pero no en mi propia belleza. Suelo ser la amiga fea, tengo una habilidad pasmosa en pasar desapercibida y a veces me miro de reojo y digo ¡eh nena! ¡estás cañón! xD
Quiero ir a la playa, necesito oler el salitre. No es que tenga unas ganas enormes de bañarme pero necesito que el mar se lleve mis mierdas. Siempre lo digo y lo repito, que el mar siempre se roba los pensamientos y no nada mejor que tu cabeza deje de funcionar por un momento.
Volved a escribir en los blogs insensatos, echo de menos el perderme por las historias de la gente. Sentía esos momentos como especiales, aunque suene cursi, como un pequeño secreto.
He vuelto a releer algunos post de la gente que aún mantiene abierto sus blogs y prefiero esa época que la de ahora, llena de inmediatez.
Cada día escribo y me expreso peor, pero paso de revisarlo.
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