jueves, 30 de abril de 2015

La visión de un instante


No estaba tan oscuro, no estaba tan azul, ni tan siquiera se avecinaba tormenta, pero el instante de darle al disparador de la cámara, capturó un momento especial. Siempre he tenido la teoría de que mar se lleva los pensamientos, sobretodo los malos, quedarse más de dos minutos mirándolo o paseando por la orilla, y todo aquello de tu cabeza se desvanece, da igual que vayas sólo o acompañado, todo lo envuelve el silencio que traen las olas del mar, o todo lo cubre ese mismo ruido que hacen las olas al romper en la orilla, vuelve la calma.

Hace 4 días, estaba viendo llegar los barcos al puerto de Palma, era mi cumpleaños. Comí tarta en la playa, con los pies enterrados en la arena, riendo, cotilleando y agradeciendo a esas personas que tanto echo de menos que no cambiasen nunca y no quisé nada más, bueno sí, para que mentir, ese empujoncito de valentía que siempre me pasa.

Había pasado un año, tal vez algo corto o largo en ciertos momentos, no quería volver, porque estaba saboreando el estar allí, el sentir libertad que tan pocas veces me permito, porque siempre nos acabamos mintiendo con eso de que no nos dejan ser libres, y al final somos nosotros mismo los carceleros. Lo que he cambiado en todo este tiempo, todo lo que he reflexionado y lo dificil que ha sido, y las satisfacciones que me ha dado.
Aún tengo miedos, aún no he dado el paso definitivo, aún no me he dado cuenta de todo lo que valgo y lo que puedo conseguir. He vuelto a ser útil, que aunque siga pensando que perdí demasiado tiempo, estoy ahí.

Queridos, soy un año más vieja, pero también más sabía, me río más, aunque no he aprendido a decir que no, lo intento y  me saquen alguna que otra sonrisa de adolescente cuando me miran desde el otro lado de la mesa. Cuantas cosas perdemos en tonterías.... Disfrutar mucho

:)

lunes, 6 de abril de 2015

Strange Fruit



Volver con las palabras arrastradas de Billie Holiday susurrar, que toda mierda pasa, y hay que levantar la cabeza muy alto.

Hoy se cumple el centenario del nacimiento de una gran dama jazz, nadie como ella para cantar al dolor y a las penas con esa elegancia que da vivir una vida intensa y no quería perder la oportunidad de recordarlo. Una pena que no poder verla en uno de los muchos tugurios en los que cantó, cuando la vida era una locura.

Larga vida Lady Day