domingo, 2 de febrero de 2020

Lo arrastra con su paso y no me importa que venga

Hola:

Soy esa persona que se come esquinas y columnas en los garajes, en hueco conocido, pero que vive en la parra.
Soy esa persona que le han entrado a roba al coche 4 veces, la última hace una semana.
Soy esa persona, que tiene un coche que pobrecito, lo resistente que es el jodio.
 
El 2020 ha empezado con fuerza y arrasando. Enero me ha dejado como si me hubiese pasado por encima una apisonadora, hecha una mierda. Así no llego a diciembre.

A veces parece que me haya guiñado un ojo un tuerto.

Ayer entré por impulso en una librería, iba a otra cosa por la zona, lo hice sin más. Estaban la dueña, una amiga suya y yo. Ellas hablaban de sus cosas, y yo rondaba en silencio entre los libros, por primera vez en unos días tenía paz mental.

Les pregunté por una revista, me llevé un pequeño libro de Silva Plath, las oí comentar sobre los últimos libros que habían llegado, les pedí que me recomendarán, al final me llevé dos.



Al salir de allí y pasear entre las calles, con mi bolsa de libros, me golpéo fuerte en el pecho la congoja. Un nudo en la garganta se instaló de repente y no tenía más que ganas de llorar. Hacía mucho que no me pasaba. Llevo unos días sin un rumbo fjo, estoy volviendo a ser mi propio monstruo.

Es el estrés, lo sé. Es mi cabeza que va a mil por hora y he soltado las rindas queriendo. Me estoy dejando llevar por la inercia, por el miedo o que se yo, no estoy tomando decisiones importantes porque no quiero enfrentarme a ellas.

Me ha bajado la regla, sera eso, las putas hormonas que me trastocan.

Vuelvo a sentirme terriblemente sola y la culpable, solo soy yo misma.

Querría muchas cosas y ni tan siquiera lo intento, que es lo más triste de todo esto.

Me esta sentando bien escribir, hace mil que no dibujo, solo me hago fotos en el espejo del ascesor, solo cuelgo en mis redes sociales música.

No estoy tan mal, es un cambio de ciclo, ya volverá otro.