jueves, 30 de septiembre de 2021

Tan separada del suelo

 


Septiembre
Llueve
Alguien ha decidido poner los grandes hits de Manolo García. No me importaría si no fuesen las 22:34 y no tuviese que tener la venta abierta por el calor.
No le he recogido la ropa tendida a mi madre.
Estoy en mi piso, ese que casi nunca piso porque me siento especialmente sola cuando lo hábito.

Sigue lloviendo 
De repente es lo más bonito del verano, suave, lento, como un amante que hace tiempo que conoces pero que aún no has perdido la pasión por él.

Escribo sentada en el bordillo de la ventana que da al balcón.
Esta lleno de polvo que nunca se va, aunque lo barra mil veces.

No sé porque me han entrado ganas de llorar. No sé porque me han dado ganas de escribir.

Dentro de un día vuelvo al trabajo

Ha sido un verano tranquilo, he disfrutado, estoy más morena que nunca. Me gusta verme las piernas bronceadas como si no fuesen mías.

He estado en Cádiz. He tocado África con los dedos. He visto hombres hermosos en tablas de windsurf, y he comido atún por encima de mis posibilidades.

Quiero volver

Sigue lloviendo

Aun espero que mis sueños más íntimos se cumplan. ¿En qué estoy fallando?
Aún es más latente que no soy una mujer hermosa, que mi carisma brilla por su ausencia.

Nadie te amara tanto como yo.....Manolo siempre en el clavo. Siempre pensé que era la canción más triste, esos amores que nunca volverán.

Llueve más fuerte.

Pensaba que me había resignado, que había aceptado las cosas tal y como venían, pero no es así. Sigo atrapada en mi propia jaula, en ese pensamiento de que tengo que hacer lo que los demás dictamen o eso creo percibir y solo quiero ser libre y no me lo permito. Al final, nadie tiene la culpa más que uno mismo. No quiero abrir la cerradura de mi propia vida. 
No te digo que sí, porque tengo miedo. Es tan fácil y tan conciso que aterra. Y te cansarás. Y pensarás que soy una pesada. Lo sé. No te vayas nunca.

Sé tantas cosas que acabo no haciendalas, ¿verdad?
 
No hagáis caso a lo que escribo, hace semanas de aquello.
 
El sábado me tiraron de la carretera. Un camión atravesó la carretera en diagonal hasta mi carril. Iba por la derecha.
De repente, lo tenía encima, fueron 10 segundos eternos. Pité con todas mis fuerzas, acabé frenando, no sé como. Estaba en el arcén, temblando. Podría haber sido peor.
Solo pensé en el coche, como iba a ir a trabajar con el coche destrozado. Ilusa de la vida.

Estoy bien, sigo conduciendo. No he pensado que mi vida es efímera, soy eterna supongo.

No llega el otoño a este lado de la comarca, solo quiero meterme en la cama con la manta hasta la cabeza. No hay nada nuevo.

Estoy harta de la pandemia.

Echo aún más de menos que antes, no quiero que pase el tiempo. quiero borrar dos años de mierda.


miércoles, 6 de enero de 2021

El año del verano más largo de nuestra vida

 

Llegó el final del verano y quise sentarme a escribir y no pude.

Un día amaneció el otoño y mis días eran todos iguales y no había gran cosa que contar.

Ahora, con el invierno encima y el cambio de año, dudo si de verdad, merece la pena escupir algunas palabras de balance de este año tan extraño. 

No sé vosotros, pero a mí este año se me ha pasado lento y muy rápido a la vez, un vendaval de donde no sabía muy bien por dónde me venía, pero a la vez he rozado la calma completa.  

Y pensar que Enero se me hizo largo, ahora mismo, firmaba para volver aquellos días, en los que solo tenía en la cabeza mis vacaciones de verano.

No soy mejor persona después de la cuarentena, no he sacaso cosas buenas, tal vez ahora tengo más claro lo que no quiero, pero sigo teniendo las mismas dudas, los mismos miedos.

Me siento más en el limbo pero a la vez, este se ha convertido en algo etéreo, en el que refugiarse.

No quiero pasarme de mística, pero es difícil explicar la sensación que tengo, de darle las palabras exactas. Hay días que me siento afortunada, la pandemia no me ha golpeado fuerte y lo agradezco e imploro que la cosa siga igual, como decía una niña en un meme, peor es morirse.

El 2021 no va a traer nada nuevo, no he hecho planes, no tengo propósitos, pero tengo un poco de esperanza, la suficiente para pensar que después de la tormenta viene la calma, aunque para eso quedan muchos meses.

Después de todo este año, me quedo con pocas cosas, las más sencillas. Nunca pensé que tomar un vermut en una terreza de un pequeño bar de pueblo, con el sol del inverno en la cara iba a ser tan maravilloso.

Feliz año queridos, felices nuevas vivencias, muerte al covid