Me gusta pasear, sentarme en los sitios menos transitados comiendo helado, cuando el calor no aprieta y deja respirar. Es normal que seamos como somos, nos movemos al ritmo del tiempo, despacio, pausadamente, dejados hasta que el sol empieza a esconderse.
He tenido un fin de semana raro, con una llamada triste, que te dice que vas a tener un funeral de una persona cercana, que por la distancia casi ni la recuerdas, pero que me produce un nudo en el estómago todo el día, mareada,con esa extraña sensación de que no estoy aprovechando el tiempo, que me da miedo perder a la gente querida, cada día tengo más claro que no me gustan los hospitales, las misas de funeral y los cementarios.
Y con este sin sabor, me voy de cena, porque hay que aprovechar, ves a la gente, hace meses que no los veía, te dan noticias de buena esperanza, y te alegras porque siempre he sido de desear lo mejor, y hablamos de vacaciones, de planes futuros, viajes, regresos a casa al otro lado del Atlántico, despúes de una muy mala experiencia, hay que arriesgar por amor y dejarlo todo pero las ranas existen, y los chascos también, del deseo de volver a la segunda ciudad del reino después de vivir un año allí porque Valencia se queda pequeña y nos falta tanto, de parejas, de trabajo y del chandal de los olímpico, cervezas y los dejo para que sigan su borrachera.
Mis compromisos siguen y en vez de reseca, me veo rodeada de papas y bebes que están para comerselos, ya tengo esa edad, pero lo disfruto, nos hacemos esos almuerzos de antaño, hemos cambiado las cenas por las reuniones ligeras, amarguras porque aquello que querias ya no son, las personas cambian demasiado y sobre la cabeza ronda aquello del divorcio porque se roza demasiado el desespero y es mejor así.
Tarde de playa, moreno en proceso, sin ganas de hablar mucho, hoy no, paso mucho de lo que me cuentan y acabo en la filmoteca d´estiu, en el ciclo de Marilyn Monroe, con la Tentación vive arriba en versión original, que aún no la había visto (pecado!) y te rio, disfruto, hablo por los codos un momento antes del inicio y me entra la certeza que no hubiese estado mal ser como ella, pura sensualidad, era una gran actriz y voy a repetir. Y paseo sola por mi ciudad, me he puesto mi vestido de flores nuevo y aunque suene raro, me siento muy mujer, viendo a la gente, la brisa que hay, voy a buen ritmo, siempre ando deprisa, hasta llegar al bus nocturno, y dejo la mente en blanco algo que a veces me es dificil.
Dormir, domir, discutir con mi señora madre por no preguntarme las cosas, y ver el balonmano y la natación, sin tener ganas de nada. Todo este rolllo, aunque no parezca nada raro, me da que pensar que la vida sigue al mismo segundo de no estar, que la vida, la muy cabrona, corre a contrareloj, y que soy persona de cosas sencillas, aunque a veces me niegue verlas y desee más (tenía más cosas que había pensado pero sino no acabaría :P). Los veranos traen tantas cosas, como si las tristeza solo fuesen reservadas pora el invierno.