domingo, 24 de noviembre de 2019
ABRACADABRA
He heredado la brujería de mi madre.
Ella sueña a veces con muertos, con su familiares que ya no están, a veces con los que están a punto. Una vez soñó que me moría.
Todo de muy buen rollo.
Siempre tienen un sentido, algo que luego sucede, tanto malo como bueno. Acojona cuando te lo cuenta, ella solo se sorprende por lo que sueña.
Tenemos una larga tradición de premoniciones raras, las mujeres de mi familia siguen poniéndole velas a los santos espíritus o almas gozosas que decía mi abuela, siempre acordándose de quien se fue o para pedir por algo. Lo que sufrieron los pobres en épocas de exámenes.
Siempre me ha parecido demasiado pagano.
Suelo tener sueños muy reales, en los que me despierto y no consigo diferenciar que es de verdad y que no. La noche del domingo al lunes soñé con mi prima mayor, nos nos llevamos, nos tratamos cuando hay reuniones pero ya está. No por nada en especial, es que ella decidió que no quería que formásemos parte de su vida.
En el sueño, discutía con ella, le echaba en cara cosas que ahora ni recuerdo, lloraba de la impotencia, me desperté con mal sabor de boca, se lo conté a mi madres. Ella piensa que si lo cuentas no se cumple.
El miércoles me llamaba mi tía, habían ingresado a mi prima de una úlcera de estómago y una herida sangrante del esófago, se había desmayado el un bar tomando algo.
Al día siguiente se lo conté, ella ya está bien, debilucha pero bien.
Nunca me había pasado algo así, siempre había tenido déjà vus bastante reales pero no tanto como para soñar con alguien y luego le hubiese ocurrido algo.
Cosas de herencia..
Un día de estos cambio de oficio y me pongo a leer cartas. A veces voy un poco de mística, me gustan los horóscopos, las cartas astrales etc.. pero nunca lo suficiente como para tomármelo en serio. Sigo pensando que fue una casualidad pero me dio un pequeño vuelco al estómago. Nunca se sabe con estas cosas.
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Vida de una gafotas,
Y con estos días llega el frío
jueves, 12 de septiembre de 2019
Calling all my demons now to let me go
(No sé de quien es la foto)
Llueve.
Bueno más bien diluvia.
Estaría bien si me pillase en casa, en pijama, y procrastinando en el sofá y no en mi mesa de la oficina, haciendo excels infumables y viendo como la calle desaparece bajo un manto de agua.
Hasta mi coche casi desaparece.
Podría decirse que me encanta escribir en días así, por esa vena mía
El viernes pasado me mandaron un mensaje random, que aún, a día de hoy, no le encuentro sentido más allá de hazme casito, pero a mi no me hace ni puto caso cuando lo necesito yo. (cómeme el coño a dos carrillos de una vez, majo).
También despidieron a 6 persona de mi empresa, una por cada departamento. El capitalismo, es lo que tiene, no quieren perder beneficios a costa del mercado.
Me pilló descolocada, me dejó jodida. Nadie se había visto el percal, obvio, ni mis jefes más directos. Hay curro, bastante, esa es la sorpresa. Me dí cuenta que no tenía plan B.
Hacia tiempo que le había perdido el miedo a quedarme sin trabajo, a pensar que todo era temporal y no pensar en un futuro a largo plazo y ahora la bofetada de realidad me hace ver que no se que haría si me tirasen.
Mujer previsora vale por dos.
No quiero amargarme, siendo sincera me alegré mucho de que no me hubiese tocado a mi, tampoco voy a ser hipócrita. Es gracioso, me gusta lo que hago, o más bien estoy a gusto donde estoy. La única diferencia de un trabajo, es la gente que te rodea, a todo te acostumbras a hacer.
Estoy viendo, pasar los coche como si fueran de papel por calles inundadas por torrentes de agua. Mañana viene lo peor, no quiero que me pille fuera.
Mi hombre favorito, se ha liado con otra, mi día de la marmota again. He despotricado a más no poder, me he sentido la mujer más estúpida del planeta por lo de siempre.
Me han dicho que no enseño carne, que enseñe más, que tengo unas piernas preciosas. Me he mirado las piernas. Tiene razón, ella no tiene pudor, yo si. Sigo con mis vaqueros y mis camisetas.
He disfrutado el verano. Mis días de vacaciones se preveían muy soso, pero al final a todo se le puede dar una vuelta. Me he reído mucho y eso ya cuenta.
Hasta aquí, mis mierdas del día día. A sus pies siempre.
sábado, 20 de julio de 2019
Pleasure
Me acaban de regalar un libro.
Ha venido con 4 meses de retraso, el tiempo que ha pasado desde mi cumpleaños. Ni me lo esperaba.
Me ha hecho la mayor ilusión del mundo.
A veces me sorprendo de las vueltas que da la vida, en el momento que más sola me encontraba, aparece alguien que se había acordado de mi, y acabo recibiendo un empujo para seguir.
Estoy funesca, por eso escribo, no sé porque no lo hago más.
Hace unos meses empecé a ser adulta de verdad o mejor dicho de otra forma. Tengo un pequeño hogar que ya puedo decir que es mio en espíritu y del banco en realidad, al que debo ir pagando poco a poco.
Me he visto abrumada, y con mil situaciones de catástrofe en la cabeza, para que mentirme.
De repente, mi ansiedad por tener mil cosas, se ha visto reducido a la mínima y a no querer mudarme porque no sé por donde empezar, mi cuenta bancaria marca el ritmo. Bueno por la luz y el agua, eso no queda más remedio.
Como todo lo que lleva sucediéndome de unos 3-4 años en adelante, que misteriosamente son cosas maravillosas, me siento perdida, como si no me perteneciesen, como si no las mereciera.
Es una chorrada, pero a veces mi cabeza me juega malas pasadas.
Últimamente, me refugio en Instagram. Deseo ver las vidas perfectas de los demás, mientras vejeto por las tardes, porque hace demasiado calor. Es divertido ver fotos ramdom, considerando que hace mucho tiempo que ya no salgo a fotografiar, calla mi conciencia y aumenta mi desidea.
Una vez pensé borrarla, no aguantaba que no fuese mi pequeño rincón de creatividad, estaba rodeada de gente que conocía, cercana y lejana, que me cotilleaban sin más, no aportaban. Me mira, tiene que pasar tiempo, meditado, para que haga algo radical, que ya no lo es, porque hice lista de pros y contras en vez de cortar por lo sano.
Tengo dos carretes sin revelar, dos empezados y uno nuevo. No tengo una foto decente desde hace meses. La cámara nueva no llega, no la he comprado. He dejado a medias el curso online al que me apunté.
Estoy gorda, más delgada que hace unos meses, igual que el año pasado. Estoy más guapa. Me la suda.
Cometo más errores que antes, sigo sin saber que hacer con mi vida.
Cada vez hago más cosas sola.
Sigo adelante.
domingo, 17 de febrero de 2019
De campanas perdidas
El fin de semana pasado falleció la única tía abuela que me quedaba, el único lazo con mi abuela. No es que fuese la mujer más maravillosa del mundo, la veía poco y a veces me cayó muy mal porque las nietas de su hermana no estaban a la altura.
Hoy se ha cerrado el bar de toda la vida de mi pueblo, ya casi una aldea, por jubilación. Donde lo hemos celebrado, como si nunca se fuese a cerrar, con comida y bebida a tutiplén.
Nos hemos reunido unos cuantos, ni tan siquiera estaban todos los amigos, creo que casi nadie lo sabía, la gente del pueblo y poco más. Un sitio en donde me he pasado la mitad del tiempo de las vacaciones de mi infancia comprando helados y bolsas de pipas. Los primeros botellines, las partidas de billar, las partidas de cartas....
Son dos hechos contrapuestos pero unidos a la vez, me han producido un ataque de nostalgia brutal.
De repente, era demasiado consciente que había perdido algo para siempre, una parte de mi infancia que no volvería, recuerdos que muchas veces se los lleva el tiempo y no consigo recordar nítidamente. Esa sensación de cortar hilos para seguir creciendo, seguir dando pasos hacia adelante y afrontar el camino, miedo a perder algo valioso.
Y siendo como soy, me dará muchas vueltas a la cabeza, no soy una persona que miré por el futuro con alegría y alboroto. Me gusta más revolcarme en el pasado.
En fin, lo de hacerse mayor o adulto me está costando mucho.
Llevo dos semanas escuchando esta canción que no he podido dejar de reproducir y me entero que es un poema de Lorca y no había dejado de darle vueltas porque me sonaba un montón. Siempre el lerdismo en mi equipo, quererme muchachos como soy.
domingo, 20 de enero de 2019
Unusual purposes
No tengo propósitos para el 2019 ni tan siquiera sé si los voy a tener. Es la primera vez que no hago una lista con cosas que supuestamente voy hacer y que nunca voy a cumplir. No tengo ánimo.
No sé si es por el estrés del trabajo, no sé si son mis propias circunstancias, no sé si por no sentirme frustrada al no conseguirlos. Necesito decidir, tomar consciencia de mi misma, eliminar aquello que no me gusta pero me da pena dejar atrás, sin propósitos, sin metas.
Lo he comentado por aquí miles de veces, que necesito un cambio, y aunque sea inverosímil no lo consigo, no puedo. Siempre hay algo que me echa para atrás para hacerlo, la mayoría de veces el miedo por el que dirán, sentirán, o sucederá.
¿Qué pasará si dejo todo y me voy?, suena sencillo pero no lo es. Puedes hacerlo pero todo tiene que cambiar a la par, la mente y el cuerpo. No soy infeliz con mi vida del todo, solo que no estoy haciendo lo que de verdad me gustaría hacer, o al menos intentar. La insatisfacción siempre va a estar ahí, pero solo quiero vivir en paz conmigo misma. Dejar de juzgarme como si fuera mi peor enemigo.
Me doy cuenta que mis mayores males han venido de mi, de mi forma de actuar y ser, y ello me ha llevado a sentirme algo sola, llegando a perder amistades por ello.
2018 me ha respetado pero no ha sido un gran año, he hecho grandes cosas pero me he sentido más perdida que nunca, mucho más cuando estuve jodida hace unos años. En 2019, me espera una casa propia, una nueva etapa, nuevas responsabilidades, y nuevos días que aprovechar.
Hay una cosa que si tengo clara, no puedo seguir diciéndome que no, pero no encuentro la manera más efectiva, no puedo seguir viendo pasar el tiempo, ser un zombie en mi propia vida.
domingo, 25 de noviembre de 2018
There's a memory of the way you used to be
Es un placer escribir un domingo a esta horas, donde me he pasado el día sin hacer absolutamente nada y es ahora, cuando me debato entre meterme en la cama o ver un capítulo de alguna serie, las ideas fluyen un poco por esta cabeza mía.
Últimamente rumio demasiado, entre apuntarme a mil cosas o quedarme de ermitaña en mi casa y eso me crea una sensación de agobio bastante malo porque está ganando lo segundo, ya ni tan siquiera tomo decisiones. No hay nada peor que dejar pasar el tiempo, no levantarte. Acaba engulléndote. Acaba destruyendote.
Tengo cada días más claro que en enero voy a comprarme la cámara réflex que hace meses quiero, no tengo clara la marca ( si alguien sabe del tema, estoy abierta a recomendaciones) y que haré algún cursito para manejarme con ella. He visto alguno de fin semana u online que tienen muy buena pinta. No quiero que sea una idea más de las mías, quiero que sea tangible, real.
Mi piso sigue acabándose poco a poco y cada día estoy más acojonada, pero con mil ganas de comprar cosas y hacerlo mi hogar. Las cosas de hacerse adulta.
Me enamoro de hombres canosos, con preciosos ojos azules, que me llevan más de 10 años y que no me van hacer ni puto caso en la vida, porque podría ser su sobrina y también su hija, porque ellos ya no quieren una relación estable, porque viven a fer la mar. Siempre fijándome en los mejores partidos.
Siempre haciendo lo mejor esta vida. NO
Solo queda la música.
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Vida de una gafotas,
Y con estos días llega el frío
domingo, 18 de noviembre de 2018
Y cada vez ya la noche es mas tibia
La semana pasada, escuchando una de las tantas listas random que tiene Spotify saltó esta canción.
Volvía a tener 16 años y una adolescencia muy mala. Decir que esta canción y otras tantas me salvaron la existencia sería un poco exagerado, pero me ayudaron a sobrevivir.
Creo recordar que o la tenía grabada de la radio en algún cassette o en un cd que escuchaba a todas horas el diskman tirada en la cama. En aquel entonces ya tenía internet, me rondaba escribir un blog, o algo parecido, lo un par de años más tarde.
El día que volví a escucharla, estaba teniendo un día de mierda. El curro bien gracias, pero con jefes competentes que planifiquen los proyectos sin ahogar a los demás. Menos mal que me gusta lo que hago, porque a veces lo mandaría todo a mierda. Mis esperanzas están puestas en una primitiva que me haga ir a tomarme un daiquiri a alguna playa paradisíaca del fin del mundo.
Hace dos semanas estuve en la parte sur de Alemania, haciendo una visita. Estos dos últimos años estoy disfrutando un montón lo de viajar, es lo que tiene el dinero que te permite gastártelo en lo que más te apetezca.
Alquilé un coche, conduje a 140 km algún rato por esas estupenda carreteras sin límite de velocidad. Desbloqueé el miedo previo que tenía por conducir en otro país. Me hice miles de fotos. Es de las primeras veces que llevaba la cámara, pero la usé casi nada y en la que en la mayoría de las fotos salía yo, ya que siempre tengo más edificios y paisaje que de gente.
Me inflé a cerveza. Sigo sin quitarme la tensión cuando los aviones despegan. Aunque no entiendan mi inglés cutre, me se manejar por una ciudad que no es la mía. Ha sido de los pocos viajes en donde no he tenido que organizar nada.
Está diluviando a estas horas en mi ciudad. No sé si podré ir mañana a trabajar. Últimamente no hago gran cosa en mi vida, solo sigo el día a día. No leo lo que me gustaría. No acabo las series que empiezo.
Estoy volviendo a escribir.
Me ha dado por escribir en frases cortas. La estupidez lleva mi nombre XD.
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