domingo, 7 de junio de 2020

You´re all I want we fuck so hot it left me faded



Últimamente tengo sueños muy raros, muchos más que en plena pandemia.
He intentado echarme la siesta en este domingo caluroso a dos semanas de la entrada del verano, pero a la media hora de duermevela me había despertado sobresaltada por un sueño demasiado real. Me rompían el corazón, no de modo literal, me dejaban, otro hombre de mi vida desperdiciado en sueños.

Ya que no podía dormir más me ha dado por pensar, no tenía otra cosa mejor que hacer que vegetar.

Mi tema estrella son las relaciones que mantengo con los hombres que son tirando a nulas, bueno en general, soy rarita, ¿una antisocial?. Nuca se me ha dado demasiado bien.
Mis relaciones sentimentales se cuentan con los dedos de una mano, tal vez me sobren dedos para ello.

Tengo nulas habilidades para entablar relación con alguien, negada y torpe para mantenerla el tiempo suficiente para considerar que estás con alguien.

Esto no es dramático, aunque a veces me recree escribiendo con florituras por aquí lo mala que es mi vida, suelo ser bastante feliz o lo intento. He llegado a asumirlo con total normalidad, es más suelo ser más irónica de lo que debería sobre el tema.

Tampoco voy a echarle la culpa a los demás, la verdad, es que he tenido mucha suerte con los hombres que han pasado por mi vida, pero he cometido la estupidez de volarlo todo por los aires.

He tenido citas catastróficas.

Me ha venido a la cabeza cierta historia hace bastante años y que me ha echo pensar en otras y reírme de lo absurdo de mi vida y lo torpe que suelo ser a veces.

Hace unos años quedé con un chico, no era ni tan siquiera una cita, solo era conocernos, ponernos cara, no era de mi ciudad. Habíamos hablado mucho, durante bastante tiempo, al final coincidimos.

La tarde empezó regular, habíamos quedado en un punto medio, en el centro de la ciudad, vino en coche y por norma general lo de aparcar por allí no es muy viable, a mí me extraño que viniese así, viviendo él en una gran urbe. Siempre voy en transporte público, porque lo que no se me ocurrió decirle de aparcar en un parking, así que acabamos en un centro comercial a fer la mar, tomando algo en la típica franquicia random, que suelo odiar porque no se me ocurrió algo mejor donde meter la nave espacial que llevaba como vehículo. Me trastocó todos mis planes, ya que no podíamos ir a cualquiera de los sitios interesantes que tenía en mente, empezabamos bien.
¿Os he contado alguna vez que soy de pensar mis planes y poco de improvisar? Pues imaginar.

La tarde no fue mal ni tampoco bien, podría decirse que más bien neutra, me gustaba más cuando nos escribíamos por email, esas cosas de la imaginación.

La conversación fue por varios caminos, podría decirse que había cierta tensión sexual no resuelta en el ambiente, fantasías por realizar, blusas medio abiertas, ausencia de lencería, paseos con tan solo unos tacones y un abrigo puestos, cosas que se podían hacer en un parking medio vacio, etc...

Al hilo del principio, soy una torpe social, siempre meto la pata haga lo que haga, siempre, no exagero, además de ser lo menos sexy que te puedes cruzar, así que llegó mi climax en esta historia de la forma más absurda.

Decidimos dar por finalizada esa sesión de parloteo y dar una vuelta en coche, me llevaría a casa. Podía elegir donde sentarme, un sitio u otro tenía sus consecuencias, no me atreví, elegí la más fácil. La ropa interior desapareció, las manos recorrieron piel, el calor hizo su aparición. Un dedo rozó mis labios, abrí la boca, acabó dentro para humedecerlo, un momento que debía ser erótico acabé mordiéndoselo sin querer.

Me aturullé.

No os penséis que se lo arranqué, sólo chocó con mis dientes al mover la boca  pero todo lo que parecía que iba a llegar se fue, me puse nerviosa por la torpeza. Llevaba unas lentillas que no me dejaban ver bien y se me hacían extrañas, acostumbrada a las gafas, así que debí asustar al muchacho, no era mi intención, él no volvió a intentarlo. Ese momento de fugurante pasión ( no fue tanto) en que debía haber acabado en bolas en un coche se convirtió en un tierra tragame de manual y queriéndo remediar el desastre, pero me llevo a casa elegantemente.

Una pena.

Y lo que pudo ser no fue, ya dicen eso de cuidado con lo que deseas que puede cumplirse y no gustarte.

No ha sido el único desastre en mi "maravilloso" mundo de las citas.

Conocí a un chico en una boda, demasiado sobón, iba para el arrastre. Me dolían los pies y lo abandoné compuesto y sin amiga de la novia esa misma noche. Pero quedamos una semana después, no fue mal. El típico tío guapo que tenía su vida arreglada, buscaba una tipa para cerrar el círculo, yo no estaba en mi mejor momento, estaba en un limbo. Me llevo a un bar muy típico, en donde los bocatas de calamares sin una exquisitez,  antes era de barrio y ahora van demasiado guiris que le ha quitado todo el encanto, me gustó, para llevar una tia en la primera cita tal vez, no pero esos sitios me chiflan, pedidomos una bravas y un par de cervecas, acertó.

Se enamoró de mi pelo, le creó una fascinante admiración por lo largo que lo llevaba, ya podría haberme besado en vez de toquitearme el pelo. No llevo muy bien los piropos, siempre pienso que no son reales.

Creo que pensó que era rara porque quise pagar yo. En mi ya larga carrera de cagarla, decidí que una tarde había tenido bastante aunque él insistió en ir a cenar, no quise, quería tener otra cita, alargar aquello y no hacerlo todo el primer día por si iba mal. Aún a día de hoy me pregunto porque lo hice, podría haberlo intentado, me daba igua que le gustase más mi pelo que yo.


Declararse a alguien debería considerarse deporte de alto riesgo y que el mismo día te cruces dos con su ex, debería ser muerte súbita.

Me gustaba un chico, me encantaba más bien. Alto, desgarbado, con el pelo medio largo,simpático, ambicioso y con moto. Me sentía muy cómoda con él, esa sensación de que puedes confiarle cualquier cosa, de que no hacía falta aparentar, podía ser yo misma. Lo conocí en clase de un curso. Error máximo.

Salimos solos varias veces, demasiadas para considerarlo mera amistad. Sentía que había algo, estaba segura que no era fruto de mi imaginación, esta vez no.
Así que me harté de esperar a que pasase algo, las últimas veces que habíamos quedado sentí que estaba raro y decidí que tenía que ser una mujer de mi tiempo y echarle valor, fuese el que fuese el resultado.

Salió mal.

Cenamos en mi barrio, bebí demasiado vino, porque estaba de los nervios, en el fondo sabía que iba a ser un desastre, mi sexto sentido fatalista así me lo indicaba.

Decidimos ir a tomar algo, nos fuimos andando al barrio de al lado, porque había un garito de rock bastante conocido pero tuvimos la mala suerte de que estaba cerrado. Deambulamos por un par de garitos más hasta que dimos por terminada la velada.

De regreso, mi cabeza le salía humo, entre todas las cabilaciones de cuando sería el mejor momento para soltar la bomba y cuando iba hacerlo nos encontramos a su ex. Mi cara un poema.

Ese fin de semana era la fiesta de la patrona de la ciudad, por la noche había eventos en el centro de la ciudad, por lo que la chica y sus amigos iban de camino hacía allí. Nos presentó, fue algo rápido y cada grupo volvió a su camino.

Supongo que fuí muy insconciente y me dió igual mi inmolación y se lo solté al rato de retomar la marcha. Por supuesto, él me dijo que no, me veía como una amiga. Mala intepretación por mi parte, mis pocas esperanzas se desvanecieron pero creo que era un poco cabezonería que sensatez porque no debería haberle dicho nada.

No dormí en toda la noche por la cagada. A la mañana siguiente yendo con mi madre a la romería, me volví a cruzar con su ex, por lo que se vé vivía cerca de mi casa. Fue una señal, si te cruzas con una ex de tu crush no te declares, eso es así.

El tipo, al final era un completo principe azul, buscaba tias a las que salvar y yo ya me apañaba sola con hacerlo por mi misma.

Creo que esta historia ya la había contado, pero hoy tenía demasiadas ganas de escribir tonterias.

No todas mis citas han sido un desastre, pero estas se llevan la palma de la torpeza. Con el tiempo aprendemos de los errores, pero a estas alturas de la vida me da pereza conocer gente, sé que no debería pensar así porque siempre es un buen momento para descubrir cosas nueva pero a veces me faltan herramientas sociales en las que poder desenvolverme, ya empiezo a tener una edad en la que me da igual, no lo anhelo como antes pero si tener una persona en la que apoyarte.
En el fondo solo busco una persona que me aguante, nadie perfecto, solo que al mirarlo ante cualquier chorrada me entienda sin dar explicaciones. Suena a utopia pero a veces ocurre.

¿Habéis oido lo último de Cigarettes after sex? Maravillo









miércoles, 3 de junio de 2020

La cuarentena sigue de una forma extraña.

Se supone que somos más libres, ya pasó lo peor, no tengo tanto miedo a salir a la calle, pero no salgo más allá de lo importante, nada me parece demasiado interesante. Quiero pisar la arena de la playa, no bañarme, solo sentarme a mirar el mar.


Fotografío mis manos en una casa vacía que se quedó en stand by hace meses. He descubierto que aún no me he mudado porque tengo un miedo absurdo, no tengo esa expectación de lo nuevo, en vez de estar disfrutándolo, me crea una absoluta indiferencia, como si todo eso no fuera mio y lo estuviese viviendo desde fuera.

Lo bueno de tener una casa vacía, es que la luz no tiene obstáculos y te puedes pasar una hora tirada en el suelo viendo los minutos pasar, porque tampoco tienes nada mejor que hacer, bueno tal vez limpiar el coche, pero tampoco es una gran cosa.

Tengo la esperanza de cuando me traigan la cama y pueda retozar en ella, podré llamarle hogar.

Me queda la mitad de la mudanza por hacer.




domingo, 17 de mayo de 2020

I think I lost my way

Hemos pasado de fase por fin.

A mí me recuerda al fútbol, cuando los equipos pasan la siguiente ronda de la Champions, unos cabreados como monas y otros vitoreando por el logro.

Para mi zona, llega una semana tarde a lo esperado. Estaba cabreada, no lo voy a negar, no es que quiera nada en especial, sigo sin salir más que lo necesario enfase 0 y lo haré en la 1, pero me resultaba más una decisión fuera del ámbito científico, para calmar ciertos sectores o zonas, que otra cosa, dado los datos de estos dos meses.

Me está empezando a entrar un pánico horrible, miedo tal vez, por todo lo que está saliendo en los medios estos últimos días. Esa crispación insana, esa rabia por obtener el poder a costa de todo y todos, ese modus operandi de incitación a la confrontación, del todo vale, no aceptar los errores si los hubiera, no aceptar ayuda porque hay que derrocar al superior.

No sé si las cosas se han hecho mal o bien, no soy científica ni gestora, a mi criterio las decisiones se han tomado sobre la marcha para poder controlar algo que era intangible, algo invisible que nadie sabía como actuaba, sobrevivir por lo menos sin mayores males de los que ya ha habido. A mí tampoco me gusta estar encerrada en mi casa, sin libertad de movimiento, con la cabeza a mil por hora por lo que puede pasar, viendo pasar los días, con miedo a un futuro raro. Pero soy muy consciente, que debo hacerlo por los médicos que se dejan la piel y por las personas que están enfermas, ser responsable hacia los demás y hacia mi misma.

Me llevan los mil demonios esas manifestaciones de gente con un nivel económico muy alto, con casas el doble que la mía, hasta con jardín o hectarias de terreno donde moverse, quejarse de que no tienen libertad, que están en una dictadura. Les debió ir muy bien en la de verdad para que ahora pidan ese derecho.

Que poco respeto, que poca empatía, como deben estár esas cabezas. Me preocupa más la gente que hace cola por una bolsa de comida que por sus protestas de élite. Ya me gustaría verlos sin un trozo de pan al que meterse a la boca.

Todo esto me está resultado subrrealista, aunque siempre ha sido así, el de abajo intenta sobrevivir y el de arriba solo piensa en el poder que le pueden quitar.

Intento no entrar en temas políticos, pero esto está rozando el límite de mi paciencia, miro la tele asombrada y estupefacta.

Leía en Twitter un tuit sobre porque la gente tenía tanto odio a Madrid. El resto de provincias no odiamos a la capital, pero hay medios de comunicación y políticos les interesa que sea así. Esto me suena mucho al tema de la independencia de Cataluña, el mismo azuzar a las masas en los dos bandos para sembrar mierda.

Hace mucho tiempo, leí un artículo sobre la gestión del Brexit y su triunfo. En el decía, que a un político le era más fácil azuzar a la multitud para que no vieses sus errores que gestionar bien su mandato. Porque al final, son eso, gestores de los bienes públicos de todos los cuidadanos. Muchos conflictos han empezado así y hay que empezar a preocuparse.

Vuelvo el lunes a trabajar. Se me irá la mala leche por otra cosa.

Suerte a todos y que gane el mejor.



Iba a ver a estos señores en directo, dentro de un mes pero ahora tengo que esperar un año. FUCK


sábado, 9 de mayo de 2020

It's a perfect day to turn away and run


Me había acostumbrado al silencio.

Salía al balcón a leer a media tarde, con mi café y en pijama, respiraba un rato para poder desconectar. Los coches desaparecieron trás la implantación del estado de alarma, algo maravilloso si vives al lado de una avenida, donde acabas asimilando el ruido como algo normal para poder dormir.

Tampoco había gente en la calle, que no es que sea un ogro, pero a veces somos demasiado molestos.
Me estaba encantando esta nueva forma de vida...bueno tampoco es que me encante pero no sé si me entendéis, esa forma en la que se ha parado el tiempo, en el que todo hay que tomarselo con calma, en el que el estrés no me produce enfermedad, aunque bueno tampoco se ha ido la ansiedad, pero eso es más culpa del sistema que de otra cosa.

Entiendo a la gente que se queja de que nos han quitado las libertades yo también lo pienso a veces, pero si no fuese por el dinero, creo que podría acostumbrarme, es más he llegado a pensar sino es hora de irse al pueblo, de hacer lo que me plazca, pero siempre está la necesidad de que de algo hay que comer.

Desde el domingo pasado, que salí un rato a ver como seguían las calles, me agobié. Supongo que era lo normal. Estaban las calles llenas de humanos deseseperados por volver a pisar el asfalto, me entró un poco de miedo. En el fondo es lo que más rabia me da, el miedo a algo que es invisible pero aterrador por la eficacia de acción. Solo he vuelto a salir otra vez por obligación, no tengo prisa o sí. Me va y viene por momentos la necesidad de un respiro de mi propia casa, que la decisión sea mia y no de un virus.

Ha vuelto el ruido y me molesta, porque no no es la normalidad de antes.

Tengo mis momentos de aceptación y odio. Ayer acepté que mi ciudad no saliese de la fase 0, hoy estaba rabiosa.

Me he hecho miles de selfies. Nunca salgo en las fotos, porque pienso que siempre salgo fatal, pero ahora tengo la galeria del móvil llena. Al pricipio de la cuarentena, hice un curso online sobre el autoretrato, aunque no lo puse en práctica en su totalidad por la falta de intimidad, creo que se debe a ello en cierta forma que ahora pueda mirar a la cámara sin verme fatal, tengo curiosidad de mi misma.

No tengo una lista para el después, cada vez que intento hacer planes en el futuro me quedo en blanco.

Ayer me fuí a la peluquería, en un arrebato de sentirme persona, un capricho de confinamiento. Me ví muy guapa al salir, me ví mayor en el espejo del ascensor y me gustó lo que ví. Estas cosas me sorprenden, si soy egocéntrica en multitud de cosas pero no en mi propia belleza. Suelo ser la amiga fea, tengo una habilidad pasmosa en pasar desapercibida y a veces me miro de reojo y digo ¡eh nena! ¡estás cañón! xD

Quiero ir a la playa, necesito oler el salitre. No es que tenga unas ganas enormes de bañarme pero necesito que el mar se lleve mis mierdas. Siempre lo digo y lo repito, que el mar siempre se roba los pensamientos y no nada mejor que tu cabeza deje de funcionar por un momento.

Volved a escribir en los blogs insensatos, echo de menos el perderme por las historias de la gente. Sentía esos momentos como especiales, aunque suene cursi, como un pequeño secreto.
He vuelto a releer algunos post de la gente que aún mantiene abierto sus blogs y prefiero esa época que la de ahora, llena de inmediatez.




Cada día escribo y me expreso peor, pero paso de revisarlo.

martes, 28 de abril de 2020

NO CUMPLEAÑOS

Ayer fue mi cumpleaños.

Tenía la esperanza de que no me pillase en plena cuarentena pero al final no ha podido ser. Lo que se preveía como un día muy raro, se convirtió en maravilloso.

No soy de celebrar los cumpleaños, no tenía nada pensado para este año, iba a improvisar un poco, pero el confinamiento dio un poco la vuelta a la tortilla.

Me apetecía hacer algo diferente que me hiciese quitarme el pijama que llevo todos días (yo soy de los que ha mandado a la mierda lo de cambiarse por el día).

Encargué la tarta, que para más inri era sorpresa, me llegó el sábado y fue alucinante.



Enredé a mi madre en hacer varios bizcochos para repartir por la escalera acompañados con chuches y compré globos para el balcón.

Como toda calle en España, después de los aplausos, se empezó a poner música y a celebrar los cumpleaños, porque tengo unas vecinas muy saladas y el mio no podía faltar. Pero las jodías me sorprendieron con una mega pancarta felicitándome.



 Así que podéis imaginar mi sorpresa. De preverse un cumple cutre, fue un día fantástico.

También me hicieron una videoconferencia por sorpresa, me llamaron y mandaron mensajes un montón de gente, me sentí enormemente feliz y afortunada.

Un día para no olvidar.







domingo, 5 de abril de 2020

¿Qué haréis cuándo esto acabe?

Mi cabeza está en modo pause.
Mi cuerpo también.

El otro día, mientras venía un anuncio de comida, pensé que cuando todo esto acabe lo primero o de las primeras cosas que iba hacer era comerme una hamburguesa lo más grasienta y chorreosa. Era la cosa más estúpida que había pensado pero me llenó algo de esperanza.

Estoy pasando la cuarentena con mi familia, soy de esas personas afortunadas, por lo que cuando acabe esto no tendré la necesidad de pasar más tiempo con ellos o tener una necesidad imperiosa de hacer reuniones familiares, aunque lo saborearé mucho mejor que antes. Tampoco somos cariñosos entre nosotros, es decir, no solemos abrazarnos o besarnos de normal. Mi madre demuestra su amor, con la comida, ella es feliz cebando al resto. Más bien con empanadillas.


A los dos o tres días del confinamiento empezamos a hacerlas, cuando se acabaron, volvimos hacer otra hornada y así hasta ahora. Es el momento que rondamos en la cocina, es ella la que las haces, pero el resto echa una mano, no pensamos. En mi casa, la cocina siempre ha tenido un lugar especial, reunirse a comer es un ritual, además, las mujeres de mi familia cocinan super bien.
Comer en casa de mi abuela era maravilloso.
La echo de menos, a mi madre le ha dado por recordarla y a mi me ha entrado la nostalgia.

Pensaba que tal vez tendría suerte de que la cuarentena acabase antes de mi cumpleaños, no quería celebrarlo confinada, pero no va a ser así. Coincide con el fin de la última porroga que van a aceptar esta semana. Solo quiero que no la alarguen más. Lo voy a celebrar por todo lo alto, aunque sea un mes después.

Me mudaré por fin, no voy a retrasarlo más, no tiene sentido. Tengo que lidar en algún momento conmigo misma. Las plantas que tengo en la oficina y que me traje a casa siguen vivas, así que creo que no moriré en el intento.

Tenía miles de concierto a los que ir este año, ya no he podido ir a uno, han cambiado  la fecha pero ya no me viene bien, ya que es en otra ciudad distinta a la mia.

Iré a Madrid, iré a conocer las Meninas. Nunca he estado en el Prado, y es sorprendente porque soy aficionada al arte pero nunca he tenido tiempo o se ha dado la ocasión.

Voy hacer un viaje sola, no necesariamiente lejos o si, pero lo voy hacer. Es el momento.

Voy a llamarte.

Voy a ponerme vestidos cortos casi siempre.

Voy a ser valiente.














miércoles, 18 de marzo de 2020

Falsa calma

Ayer nos comunicaron el ERTE.

Después de dos días yendo a trabajar entre la espectación,la tensión y la incertidumbre, al medio día nos llegó la noticia. 

Nos habían cancelado pedidos, era una tontería seguir fabricando.

Se barajaban varias posibilidades, aunque no sé si al final ha sido la menos mala. Los jefe estaban que trinaban, no sé si porque con esta medida percibirían menos sueldo, a saber.

Se me fué un poco el nudo en el estómago que llevaba desde la semana anterior, aunque mi cabeza empezó a ir a mil por hora. 

No es que me preocupe enormemente el confinamiento de ahora, el paro temporal y lo que voy a cobrar. Tampoco voy a salir de casa para gastarlo. Es el después.

Ya estaba la cosa rara, y ahora puede ir a peor. Soy una agorera, lo sé, no me estoy permitiendo pensar en ello, también.

Esta mañana, me he mentalizado que debo seguir la misma rutina que cuando estudiaba. Me pasaba días sin salir o solo para ir a la biblio. Tan mano lo debe ser volver ha hacerlo.

 Es extraño no ver a nadie en la calle, hoy sería uno de los días grandes de Fallas, estaría yendome de viaje y odiando los petardos y a a gente. Hoy los he echado de menos.
 
Cuando todo esto acabe lo voy a celebrar por todo lo alto.