domingo, 17 de mayo de 2020

I think I lost my way

Hemos pasado de fase por fin.

A mí me recuerda al fútbol, cuando los equipos pasan la siguiente ronda de la Champions, unos cabreados como monas y otros vitoreando por el logro.

Para mi zona, llega una semana tarde a lo esperado. Estaba cabreada, no lo voy a negar, no es que quiera nada en especial, sigo sin salir más que lo necesario enfase 0 y lo haré en la 1, pero me resultaba más una decisión fuera del ámbito científico, para calmar ciertos sectores o zonas, que otra cosa, dado los datos de estos dos meses.

Me está empezando a entrar un pánico horrible, miedo tal vez, por todo lo que está saliendo en los medios estos últimos días. Esa crispación insana, esa rabia por obtener el poder a costa de todo y todos, ese modus operandi de incitación a la confrontación, del todo vale, no aceptar los errores si los hubiera, no aceptar ayuda porque hay que derrocar al superior.

No sé si las cosas se han hecho mal o bien, no soy científica ni gestora, a mi criterio las decisiones se han tomado sobre la marcha para poder controlar algo que era intangible, algo invisible que nadie sabía como actuaba, sobrevivir por lo menos sin mayores males de los que ya ha habido. A mí tampoco me gusta estar encerrada en mi casa, sin libertad de movimiento, con la cabeza a mil por hora por lo que puede pasar, viendo pasar los días, con miedo a un futuro raro. Pero soy muy consciente, que debo hacerlo por los médicos que se dejan la piel y por las personas que están enfermas, ser responsable hacia los demás y hacia mi misma.

Me llevan los mil demonios esas manifestaciones de gente con un nivel económico muy alto, con casas el doble que la mía, hasta con jardín o hectarias de terreno donde moverse, quejarse de que no tienen libertad, que están en una dictadura. Les debió ir muy bien en la de verdad para que ahora pidan ese derecho.

Que poco respeto, que poca empatía, como deben estár esas cabezas. Me preocupa más la gente que hace cola por una bolsa de comida que por sus protestas de élite. Ya me gustaría verlos sin un trozo de pan al que meterse a la boca.

Todo esto me está resultado subrrealista, aunque siempre ha sido así, el de abajo intenta sobrevivir y el de arriba solo piensa en el poder que le pueden quitar.

Intento no entrar en temas políticos, pero esto está rozando el límite de mi paciencia, miro la tele asombrada y estupefacta.

Leía en Twitter un tuit sobre porque la gente tenía tanto odio a Madrid. El resto de provincias no odiamos a la capital, pero hay medios de comunicación y políticos les interesa que sea así. Esto me suena mucho al tema de la independencia de Cataluña, el mismo azuzar a las masas en los dos bandos para sembrar mierda.

Hace mucho tiempo, leí un artículo sobre la gestión del Brexit y su triunfo. En el decía, que a un político le era más fácil azuzar a la multitud para que no vieses sus errores que gestionar bien su mandato. Porque al final, son eso, gestores de los bienes públicos de todos los cuidadanos. Muchos conflictos han empezado así y hay que empezar a preocuparse.

Vuelvo el lunes a trabajar. Se me irá la mala leche por otra cosa.

Suerte a todos y que gane el mejor.



Iba a ver a estos señores en directo, dentro de un mes pero ahora tengo que esperar un año. FUCK


sábado, 9 de mayo de 2020

It's a perfect day to turn away and run


Me había acostumbrado al silencio.

Salía al balcón a leer a media tarde, con mi café y en pijama, respiraba un rato para poder desconectar. Los coches desaparecieron trás la implantación del estado de alarma, algo maravilloso si vives al lado de una avenida, donde acabas asimilando el ruido como algo normal para poder dormir.

Tampoco había gente en la calle, que no es que sea un ogro, pero a veces somos demasiado molestos.
Me estaba encantando esta nueva forma de vida...bueno tampoco es que me encante pero no sé si me entendéis, esa forma en la que se ha parado el tiempo, en el que todo hay que tomarselo con calma, en el que el estrés no me produce enfermedad, aunque bueno tampoco se ha ido la ansiedad, pero eso es más culpa del sistema que de otra cosa.

Entiendo a la gente que se queja de que nos han quitado las libertades yo también lo pienso a veces, pero si no fuese por el dinero, creo que podría acostumbrarme, es más he llegado a pensar sino es hora de irse al pueblo, de hacer lo que me plazca, pero siempre está la necesidad de que de algo hay que comer.

Desde el domingo pasado, que salí un rato a ver como seguían las calles, me agobié. Supongo que era lo normal. Estaban las calles llenas de humanos deseseperados por volver a pisar el asfalto, me entró un poco de miedo. En el fondo es lo que más rabia me da, el miedo a algo que es invisible pero aterrador por la eficacia de acción. Solo he vuelto a salir otra vez por obligación, no tengo prisa o sí. Me va y viene por momentos la necesidad de un respiro de mi propia casa, que la decisión sea mia y no de un virus.

Ha vuelto el ruido y me molesta, porque no no es la normalidad de antes.

Tengo mis momentos de aceptación y odio. Ayer acepté que mi ciudad no saliese de la fase 0, hoy estaba rabiosa.

Me he hecho miles de selfies. Nunca salgo en las fotos, porque pienso que siempre salgo fatal, pero ahora tengo la galeria del móvil llena. Al pricipio de la cuarentena, hice un curso online sobre el autoretrato, aunque no lo puse en práctica en su totalidad por la falta de intimidad, creo que se debe a ello en cierta forma que ahora pueda mirar a la cámara sin verme fatal, tengo curiosidad de mi misma.

No tengo una lista para el después, cada vez que intento hacer planes en el futuro me quedo en blanco.

Ayer me fuí a la peluquería, en un arrebato de sentirme persona, un capricho de confinamiento. Me ví muy guapa al salir, me ví mayor en el espejo del ascensor y me gustó lo que ví. Estas cosas me sorprenden, si soy egocéntrica en multitud de cosas pero no en mi propia belleza. Suelo ser la amiga fea, tengo una habilidad pasmosa en pasar desapercibida y a veces me miro de reojo y digo ¡eh nena! ¡estás cañón! xD

Quiero ir a la playa, necesito oler el salitre. No es que tenga unas ganas enormes de bañarme pero necesito que el mar se lleve mis mierdas. Siempre lo digo y lo repito, que el mar siempre se roba los pensamientos y no nada mejor que tu cabeza deje de funcionar por un momento.

Volved a escribir en los blogs insensatos, echo de menos el perderme por las historias de la gente. Sentía esos momentos como especiales, aunque suene cursi, como un pequeño secreto.
He vuelto a releer algunos post de la gente que aún mantiene abierto sus blogs y prefiero esa época que la de ahora, llena de inmediatez.




Cada día escribo y me expreso peor, pero paso de revisarlo.

martes, 28 de abril de 2020

NO CUMPLEAÑOS

Ayer fue mi cumpleaños.

Tenía la esperanza de que no me pillase en plena cuarentena pero al final no ha podido ser. Lo que se preveía como un día muy raro, se convirtió en maravilloso.

No soy de celebrar los cumpleaños, no tenía nada pensado para este año, iba a improvisar un poco, pero el confinamiento dio un poco la vuelta a la tortilla.

Me apetecía hacer algo diferente que me hiciese quitarme el pijama que llevo todos días (yo soy de los que ha mandado a la mierda lo de cambiarse por el día).

Encargué la tarta, que para más inri era sorpresa, me llegó el sábado y fue alucinante.



Enredé a mi madre en hacer varios bizcochos para repartir por la escalera acompañados con chuches y compré globos para el balcón.

Como toda calle en España, después de los aplausos, se empezó a poner música y a celebrar los cumpleaños, porque tengo unas vecinas muy saladas y el mio no podía faltar. Pero las jodías me sorprendieron con una mega pancarta felicitándome.



 Así que podéis imaginar mi sorpresa. De preverse un cumple cutre, fue un día fantástico.

También me hicieron una videoconferencia por sorpresa, me llamaron y mandaron mensajes un montón de gente, me sentí enormemente feliz y afortunada.

Un día para no olvidar.







domingo, 5 de abril de 2020

¿Qué haréis cuándo esto acabe?

Mi cabeza está en modo pause.
Mi cuerpo también.

El otro día, mientras venía un anuncio de comida, pensé que cuando todo esto acabe lo primero o de las primeras cosas que iba hacer era comerme una hamburguesa lo más grasienta y chorreosa. Era la cosa más estúpida que había pensado pero me llenó algo de esperanza.

Estoy pasando la cuarentena con mi familia, soy de esas personas afortunadas, por lo que cuando acabe esto no tendré la necesidad de pasar más tiempo con ellos o tener una necesidad imperiosa de hacer reuniones familiares, aunque lo saborearé mucho mejor que antes. Tampoco somos cariñosos entre nosotros, es decir, no solemos abrazarnos o besarnos de normal. Mi madre demuestra su amor, con la comida, ella es feliz cebando al resto. Más bien con empanadillas.


A los dos o tres días del confinamiento empezamos a hacerlas, cuando se acabaron, volvimos hacer otra hornada y así hasta ahora. Es el momento que rondamos en la cocina, es ella la que las haces, pero el resto echa una mano, no pensamos. En mi casa, la cocina siempre ha tenido un lugar especial, reunirse a comer es un ritual, además, las mujeres de mi familia cocinan super bien.
Comer en casa de mi abuela era maravilloso.
La echo de menos, a mi madre le ha dado por recordarla y a mi me ha entrado la nostalgia.

Pensaba que tal vez tendría suerte de que la cuarentena acabase antes de mi cumpleaños, no quería celebrarlo confinada, pero no va a ser así. Coincide con el fin de la última porroga que van a aceptar esta semana. Solo quiero que no la alarguen más. Lo voy a celebrar por todo lo alto, aunque sea un mes después.

Me mudaré por fin, no voy a retrasarlo más, no tiene sentido. Tengo que lidar en algún momento conmigo misma. Las plantas que tengo en la oficina y que me traje a casa siguen vivas, así que creo que no moriré en el intento.

Tenía miles de concierto a los que ir este año, ya no he podido ir a uno, han cambiado  la fecha pero ya no me viene bien, ya que es en otra ciudad distinta a la mia.

Iré a Madrid, iré a conocer las Meninas. Nunca he estado en el Prado, y es sorprendente porque soy aficionada al arte pero nunca he tenido tiempo o se ha dado la ocasión.

Voy hacer un viaje sola, no necesariamiente lejos o si, pero lo voy hacer. Es el momento.

Voy a llamarte.

Voy a ponerme vestidos cortos casi siempre.

Voy a ser valiente.














miércoles, 18 de marzo de 2020

Falsa calma

Ayer nos comunicaron el ERTE.

Después de dos días yendo a trabajar entre la espectación,la tensión y la incertidumbre, al medio día nos llegó la noticia. 

Nos habían cancelado pedidos, era una tontería seguir fabricando.

Se barajaban varias posibilidades, aunque no sé si al final ha sido la menos mala. Los jefe estaban que trinaban, no sé si porque con esta medida percibirían menos sueldo, a saber.

Se me fué un poco el nudo en el estómago que llevaba desde la semana anterior, aunque mi cabeza empezó a ir a mil por hora. 

No es que me preocupe enormemente el confinamiento de ahora, el paro temporal y lo que voy a cobrar. Tampoco voy a salir de casa para gastarlo. Es el después.

Ya estaba la cosa rara, y ahora puede ir a peor. Soy una agorera, lo sé, no me estoy permitiendo pensar en ello, también.

Esta mañana, me he mentalizado que debo seguir la misma rutina que cuando estudiaba. Me pasaba días sin salir o solo para ir a la biblio. Tan mano lo debe ser volver ha hacerlo.

 Es extraño no ver a nadie en la calle, hoy sería uno de los días grandes de Fallas, estaría yendome de viaje y odiando los petardos y a a gente. Hoy los he echado de menos.
 
Cuando todo esto acabe lo voy a celebrar por todo lo alto.

 

domingo, 15 de marzo de 2020

We are the wild youth

Llevo dos días y medio confinada en casa y ya se me está haciendo largo.

Pensaba que lo llevaría mejor ya que no suelo salir mucho,  pero pensar en todo lo que queda me agobia un poco.

He tenido una semana rara, como todos supongo. La incertidumbre nos ha mermado un poco la moral. Me he pasado los ultimos días nerviosa sin querer reconocerlo-

Empecé de coña una especie de diaro de bitácora para liberar tensiones,no soy la persona más payasa del mundo, pero a veces se me va bastante la pinza. Me dedicaba a ciertas hora a narrar en voz alta alguna parida en plan, fulanito a regresado al bunker de su expedición al exterior. El viernes, empecé a mandar un email dando suelta a las tonterías que pasaban en mi cabeza a modo de diario de náufrago.

Al final, quitó hierro al asunto.

Mañana tengo que volver, no sé muy bien si nos mandarán a casa, me pone un poco tensa la situación.

He decidido escribir más a menudo por aquí, es una de mis tareas para no volverme tarumba. Es una de las cosas que más me apacigua, y al hacerlo no pienso en otra cosa. Es un buen método de vomitar los problemas.

Estaría muy guay que todos los que una vez estuvieron por aquí, volviesen. Tal vez alguno  os llegue algún email si me aburro.

Me parece un buen momento para reconectar con la gente.

Cuando todo esto acabe, voy a replantearme muy seriamente mi vida, quiero obligarme hacer cosas,no quedarme en casa, a no retraerme, a volver a terapia, a volver hacer fotos, a volver a devorar libros, a volver a pintar.

Parece muy simplista pero llevo un tiempo dispersa en general, no me concreto en nada en particular y me puede la desidia.

No sé si lo habéis visto pero la falla principal del Ayutamiento de Valencia era una mujer en posición de meditación del grafitero Escif. Y se ha convertido en nuestro totem.

Esto va a traer algo bueno, todo pasará, todo estará bien.



Para un mini concierto






domingo, 2 de febrero de 2020

Lo arrastra con su paso y no me importa que venga

Hola:

Soy esa persona que se come esquinas y columnas en los garajes, en hueco conocido, pero que vive en la parra.
Soy esa persona que le han entrado a roba al coche 4 veces, la última hace una semana.
Soy esa persona, que tiene un coche que pobrecito, lo resistente que es el jodio.
 
El 2020 ha empezado con fuerza y arrasando. Enero me ha dejado como si me hubiese pasado por encima una apisonadora, hecha una mierda. Así no llego a diciembre.

A veces parece que me haya guiñado un ojo un tuerto.

Ayer entré por impulso en una librería, iba a otra cosa por la zona, lo hice sin más. Estaban la dueña, una amiga suya y yo. Ellas hablaban de sus cosas, y yo rondaba en silencio entre los libros, por primera vez en unos días tenía paz mental.

Les pregunté por una revista, me llevé un pequeño libro de Silva Plath, las oí comentar sobre los últimos libros que habían llegado, les pedí que me recomendarán, al final me llevé dos.



Al salir de allí y pasear entre las calles, con mi bolsa de libros, me golpéo fuerte en el pecho la congoja. Un nudo en la garganta se instaló de repente y no tenía más que ganas de llorar. Hacía mucho que no me pasaba. Llevo unos días sin un rumbo fjo, estoy volviendo a ser mi propio monstruo.

Es el estrés, lo sé. Es mi cabeza que va a mil por hora y he soltado las rindas queriendo. Me estoy dejando llevar por la inercia, por el miedo o que se yo, no estoy tomando decisiones importantes porque no quiero enfrentarme a ellas.

Me ha bajado la regla, sera eso, las putas hormonas que me trastocan.

Vuelvo a sentirme terriblemente sola y la culpable, solo soy yo misma.

Querría muchas cosas y ni tan siquiera lo intento, que es lo más triste de todo esto.

Me esta sentando bien escribir, hace mil que no dibujo, solo me hago fotos en el espejo del ascesor, solo cuelgo en mis redes sociales música.

No estoy tan mal, es un cambio de ciclo, ya volverá otro.