lunes, 6 de enero de 2020

Dreaming of a lighthouse in the woods

Y en el reloj de antaño
Como de año en año
Cinco minutos más para la cuenta atrás
Hacemos el balance de lo bueno y malo
Cinco minutos antes de la cuenta atrás.

A veces Mecano no tenía malas canciones.

Hace años que no me propongo propósitos, solo intento ser mejor para mi misma, que ya me supone un gran esfuerzo. No quita que siempre haga una pequeña recopilación mental de las cosas que han pasado durante estos meses.

Se me ha pasado el año súper rápido, de repente ya era diciembre y no lo había visto venir. Ha sido un año normal, ni bueno ni malo, pero que firmaba porque todos fuesen así. Sigo sin poder disfrutar del todo de lo bueno, es un mantra que no abandono, pienso en que siempre hay algo malo a la vuelta de la esquina, como una forma de estar alerta, pero siempre llegan sin avisar y golpean igual de fuerte, así que es estúpido vivir así.

Me he cortado la melena de Pocahontas, año nuevo pelo nuevo, pronto volverá mi melena de león, esos rizos que nunca cuajan y lo odiaré a muerte pero necesitaba deshacerme de él.

Ya tengo planes para este nuevo año, un concierto de un grupo random en Madrid y me apetece mil.

Me he comprado una reflex, me la he autoregalado para Reyes, la compré hace dos meses al verla a buen precio. La he abierto hoy y la sensación ha sido maravillosa, de repente no sabía hacer fotos y me han entrado unas ganas terribles de aprender, hacía tiempo que no tenía. Mi pequeño reto.


El tardar tanto en comprarla, no ha sido por el dinero, si no por retrasar el paso de evolucionar, de ver que puedo sacar algo más que subir fotos a una red social con varios filtros.

He tenido dos semanas de vacaciones, mañana vuelvo al curro y voy a llorar como todos los niños que tienen cole mañana, muy amargamente XD.

Buen año que empieza queridos/as






jueves, 12 de diciembre de 2019

Historias Mínimas - Ausencia


Mary Ellen Mark

Me he llevado la mano a mi cuello, la he bajado poco a poco, he recorrido mi clavícula de un lado a otro, he acariciado mi seno derecho como lo hacías tú, avanzando en círculos lentamente coronando la cúspide.

He abrazado mis costillas con fuerza.

Me he ahogado de nostalgia.

Hoy me he reconocido en el espejo, he visto un poco de aquello que creía ser. He salido a la calle sin pensar que tal vez nos volviésemos a encontrar, soy algo más libre, soy algo más fuerte.

Ya no busco si estás conectado o que foto tienes.

Ya no te extraño...

... o casi.

Mi piel te recuerda. Eres como una vieja lesión, que vuelve a ser recordada un mal día en el que cambia el tiempo. No la esperas pero por unas horas late con fuerza.

No quiero que vuelvas, no quiero verte, pero si saber de ti. Las ausencias nunca cicatrizan.

No lo hicimos bien, no hubo culpables, ni revanchas. Nunca supimos entendernos, nunca supimos querernos, solo aferrarnos a una tabla a la deriva en un momento en el que era mejor soltarla, pero que ante un naufragio, el miedo a hundirse podía más que buscar otro salvavidas.

Hoy me han hablado de ti, no he podido remediar acariciar mi piel, no he podido remediar que tu ausencia era más fuerte que mis ganas. No he podido estar sin ti.



Han vuelto las Historias Mínimas...

domingo, 24 de noviembre de 2019

ABRACADABRA



He heredado la brujería de mi madre.

Ella sueña a veces con muertos, con su familiares que ya no están, a veces con los que están a punto. Una vez soñó que me moría.

Todo de muy buen rollo.

Siempre tienen un sentido, algo que luego sucede, tanto malo como bueno. Acojona cuando te lo cuenta, ella solo se sorprende por lo que sueña.

Tenemos una larga tradición de premoniciones raras, las mujeres de mi familia siguen poniéndole velas a los santos espíritus o almas gozosas que decía mi abuela, siempre acordándose de quien se fue o para pedir por algo. Lo que sufrieron los pobres en épocas de exámenes.

Siempre me ha parecido demasiado pagano.

Suelo tener sueños muy reales, en los que me despierto y no consigo diferenciar que es de verdad y que no. La noche del domingo al lunes soñé con mi prima mayor, nos nos llevamos, nos tratamos cuando hay reuniones pero ya está. No por nada en especial, es que ella decidió que no quería que formásemos parte de su vida.

En el sueño, discutía con ella, le echaba en cara cosas que ahora ni recuerdo, lloraba de la impotencia, me desperté con mal sabor de boca, se lo conté a mi madres. Ella piensa que si lo cuentas no se cumple.

El miércoles me llamaba mi tía, habían ingresado a mi prima de una úlcera de estómago y una herida sangrante del esófago, se había desmayado el un bar tomando algo.

Al día siguiente se lo conté, ella ya está bien, debilucha pero bien.

Nunca me había pasado algo así, siempre había tenido déjà vus bastante reales pero no tanto como para soñar con alguien y luego le hubiese ocurrido algo.
 
Cosas de herencia..

Un día de estos cambio de oficio y me pongo a leer cartas. A veces voy un poco de mística, me gustan los horóscopos, las cartas astrales etc.. pero nunca lo suficiente como para tomármelo en serio. Sigo pensando que fue una casualidad pero me dio un pequeño vuelco al estómago. Nunca se sabe con estas cosas.


jueves, 12 de septiembre de 2019

Calling all my demons now to let me go

 (No sé de quien es la foto)

Llueve.

Bueno más bien diluvia.

Estaría bien si me pillase en casa, en pijama, y procrastinando en el sofá y no en mi mesa de la oficina, haciendo excels infumables y viendo como la calle desaparece bajo un manto de agua.
Hasta mi coche casi desaparece.

Podría decirse que me encanta escribir en días así, por esa vena mía poética dramática, pero la verdad que es no tenía gran cosa que hacer, estoy viendo la tele.

El viernes pasado me mandaron un mensaje random, que aún, a día de hoy, no le encuentro sentido más allá de hazme casito, pero a mi no me hace ni puto caso cuando lo necesito yo. (cómeme el coño a dos carrillos de una vez, majo).
También despidieron a 6 persona de mi empresa, una por cada departamento. El capitalismo, es lo que tiene, no quieren perder beneficios a costa del mercado.

Me pilló descolocada, me dejó jodida. Nadie se había visto el percal, obvio, ni mis jefes más directos. Hay curro, bastante, esa es la sorpresa. Me dí cuenta que no tenía plan B.
Hacia tiempo que le había perdido el miedo a quedarme sin trabajo, a pensar que todo era temporal y no pensar en un futuro a largo plazo y ahora la bofetada de realidad me hace ver que no se que haría si me tirasen.

Mujer previsora vale por dos.

No quiero amargarme, siendo sincera me alegré mucho de que no me hubiese tocado a mi, tampoco voy a ser hipócrita. Es gracioso, me gusta lo que hago, o más bien estoy a gusto donde estoy. La única diferencia de un trabajo, es la gente que te rodea, a todo te acostumbras a hacer.

Estoy viendo, pasar los coche como si fueran de papel por calles inundadas por torrentes de agua. Mañana viene lo peor, no quiero que me pille fuera.

Mi hombre favorito, se ha liado con otra, mi día de la marmota again. He despotricado a más no poder, me he sentido la mujer más estúpida del planeta por lo de siempre.

Me han dicho que no enseño carne, que enseñe más, que tengo unas piernas preciosas. Me he mirado las piernas. Tiene razón, ella no tiene pudor, yo si. Sigo con mis vaqueros y mis camisetas.

He disfrutado el verano. Mis días de vacaciones se preveían muy soso, pero al final a todo se le puede dar una vuelta. Me he reído mucho y eso ya cuenta.

Hasta aquí, mis mierdas del día día. A sus pies siempre.


sábado, 20 de julio de 2019

Pleasure


Me acaban de regalar un libro.

Ha venido con 4 meses de retraso, el tiempo que ha pasado desde mi cumpleaños. Ni me lo esperaba.

Me ha hecho la mayor ilusión del mundo.

A veces me sorprendo de las vueltas que da la vida, en el momento que más sola me encontraba, aparece alguien que se había acordado de mi, y acabo recibiendo un empujo para seguir.

Estoy funesca, por eso escribo, no sé porque no lo hago más.

Hace unos meses empecé a ser adulta de verdad o mejor dicho de otra forma. Tengo un pequeño hogar que ya puedo decir que es mio en espíritu y del banco en realidad, al que debo ir pagando poco a poco.

Me he visto abrumada, y con mil situaciones de catástrofe en la cabeza, para que mentirme.
De repente, mi ansiedad por tener mil cosas, se ha visto reducido a la mínima y a no querer mudarme porque no sé por donde empezar, mi cuenta bancaria marca el ritmo. Bueno por la luz y el agua, eso no queda más remedio.

Como todo lo que lleva sucediéndome de unos 3-4 años en adelante, que misteriosamente son cosas maravillosas, me siento perdida, como si no me perteneciesen, como si no las mereciera.

Es una chorrada, pero a veces mi cabeza me juega malas pasadas.

Últimamente, me refugio en Instagram. Deseo ver las vidas perfectas de los demás, mientras vejeto por las tardes, porque hace demasiado calor. Es divertido ver fotos ramdom, considerando que hace mucho tiempo que ya no salgo a fotografiar, calla mi conciencia y aumenta mi desidea.

Una vez pensé borrarla, no aguantaba que no fuese mi pequeño rincón de creatividad, estaba rodeada de gente que conocía, cercana y lejana, que me cotilleaban sin más, no aportaban. Me mira, tiene que pasar tiempo, meditado, para que haga algo radical, que ya no lo es, porque hice lista de pros y contras en vez de cortar por lo sano.

Tengo dos carretes sin revelar, dos empezados y uno nuevo. No tengo una foto decente desde hace meses. La cámara nueva no llega, no la he comprado. He dejado a medias el curso online al que me apunté.

Estoy gorda, más delgada que hace unos meses, igual que el año pasado. Estoy más guapa. Me la suda.

Cometo más errores que antes, sigo sin saber que hacer con mi vida.

Cada vez hago más cosas sola.

Sigo adelante.





domingo, 17 de febrero de 2019

De campanas perdidas


El fin de semana pasado falleció la única tía abuela que me quedaba, el único lazo con mi abuela. No es que fuese la mujer más maravillosa del mundo, la veía poco y a veces me cayó muy mal porque las nietas de su hermana no estaban a la altura.

Hoy se ha cerrado el bar de toda la vida de mi pueblo, ya casi una aldea, por jubilación. Donde lo hemos celebrado, como si nunca se fuese a cerrar, con comida y bebida a tutiplén.
Nos hemos reunido unos cuantos, ni tan siquiera estaban todos los amigos, creo que casi nadie lo sabía, la gente del pueblo y poco más. Un sitio en donde me he pasado la mitad del tiempo de las vacaciones de mi infancia comprando helados y bolsas de pipas. Los primeros botellines, las partidas de billar, las partidas de cartas....

Son dos hechos contrapuestos pero unidos a la vez, me han producido un ataque de nostalgia brutal.
 De repente, era demasiado consciente que había perdido algo para siempre, una parte de mi infancia que no volvería, recuerdos que muchas veces se los lleva el tiempo y no consigo recordar nítidamente. Esa sensación de cortar hilos para seguir creciendo, seguir dando pasos hacia adelante y afrontar el camino, miedo a perder algo valioso.
Y siendo como soy, me dará muchas vueltas a la cabeza, no soy una persona que miré por el futuro con alegría y alboroto. Me gusta más revolcarme en el pasado.

En fin, lo de hacerse mayor o adulto me está costando mucho.

Llevo dos semanas escuchando esta canción que no he podido dejar de reproducir y me entero que es un poema de Lorca y no había dejado de darle vueltas porque me sonaba un montón. Siempre el lerdismo en mi equipo, quererme muchachos como soy.


domingo, 20 de enero de 2019

Unusual purposes


No tengo propósitos para el 2019 ni tan siquiera sé si los voy a tener. Es la primera vez que no hago una lista con cosas que supuestamente voy hacer y que nunca voy a cumplir. No tengo ánimo.

No sé si es por el estrés del trabajo, no sé si son mis propias circunstancias, no sé si por no sentirme frustrada al no conseguirlos. Necesito decidir, tomar consciencia de mi misma, eliminar aquello que no me gusta pero me da pena dejar atrás, sin propósitos, sin metas.

Lo he comentado por aquí miles de veces, que necesito un cambio, y aunque sea inverosímil no lo consigo, no puedo. Siempre hay algo que me echa para atrás para hacerlo, la mayoría de veces el miedo por el que dirán, sentirán, o sucederá.

¿Qué pasará si dejo todo y me voy?, suena sencillo pero no lo es. Puedes hacerlo pero todo tiene que cambiar a la par, la mente y el cuerpo. No soy infeliz con mi vida del todo, solo que no estoy haciendo lo que de verdad me gustaría hacer, o al menos intentar. La insatisfacción siempre va a estar ahí, pero solo quiero vivir en paz conmigo misma. Dejar de juzgarme como si fuera mi peor enemigo.

Me doy cuenta que mis mayores males han venido de mi, de mi forma de actuar  y ser, y ello me ha llevado a sentirme algo sola, llegando a perder amistades por ello.

2018 me ha respetado pero no ha sido un gran año, he hecho grandes cosas pero me he sentido más perdida que nunca, mucho más cuando estuve jodida hace unos años. En 2019, me espera una casa propia, una nueva etapa, nuevas responsabilidades, y nuevos días que aprovechar.

Hay una cosa que si tengo clara, no puedo seguir diciéndome que no, pero no encuentro la manera más efectiva, no puedo seguir viendo pasar el tiempo, ser un zombie en mi propia vida.