domingo, 18 de mayo de 2025

Quiero contarte que me ahogo hasta cuando hago pie

Opresión en el pecho.

Mirada perdida.

Deseo de nada

Nauseas.

Lágrimas apunto de saltar.

Ayer tuve un ataque de ansiedad, leve, pero ahí estuvo. El jueves tiré por la borda medio año de mantenerme controlada, serena y consciente. Llevaba una semana de mierda, algo hizo click y me entró un ataque de rabia, una ira medio consciente, que me llevó al lloro extremo.

Solo una persona está consiguiendo que llegue a ese extremo con esas formas de psicópata que tiene. Mi jefa sádica me lleva, cómo si volviese a tener 15 años y me estuviesen riñendo por una gilipollez.

 Y por supuesto, lo permito. Algo en mi cabeza y sobretodo mi hipoteca, me han contenerme de no contratar un abogado y denunciarla por acoso.

 El jueves fue un estúpido email, ella consideró que lo mandé a maldad, porque claro, destapaba lo lerdo que es su amiguito, el sabelotodo. Otras veces han sido algún gesto, o tan solo una contestación un poco subida de tono, del hartazgo que tengo de explicarle las cosas. 

Me tiene miedo, eso estoy segura. Le hago ver que no vale para ser jefa. Todos la sufrimos de una u otra forma. Ese nivel de incompentencia me hace llegar a unos niveles de frustación que no son normales.

No soy nada del otro mundo, me paso la vida equivocándome, pero me gusta trabajar bien en la manera de lo posible.

No quiero vivir con esta rabia que me ahoga. 

He llegado a creerme que soy una amargada, como me soltó una vez.

Me apartada cada veces de proyectos que debería llevar yo. 

Me encantaba mi trabajo, he llegado a ser muy buena en lo que hago, ahora lo odio.

Fantaseo con que me despida.

Me estoy volviendo gris, estoy desapareciendo.  

Me ahogo.

 

 

 

 

martes, 15 de noviembre de 2022

Arrope

 

Llevo días pensando en mi abuela, realmente en una silla que utilizaba para sentarse en el patio. Era de madera, pequeña y encordada. Se sentaba allí para peinarse, ponía otra silla enfrente para colocar su pequeño espejo, una palagana y un peine de puas.

Era hipnótico verla pasar el cepillo mojado por su largo y ondulado pelo gris, recogerse todos los mechones, engomarlo con paciencia para acabar enrollándolo en un moñito que quedaba sujeto todo el día por dos peinetas de color nácar.

Envidiaba ese pelo pero no me gustaba que tocase el mío, que era igual que el suyo porque siempre me hacía mucho daño, me estiraba el pelo demasiado, siempre trenzado.

Vuelvo a la silla una y otra vez, a mis últimos recuerdos con ella, sentadas en el patio de su casa del pueblo y me obsesiono. Una foto ronda mi mente.

Paseo por una calle de mi ciudad con rumbo fijo, pero perdida. Camino perdida siempre, cualquiera al pasar a mi lado puede pensar que se me ha ido un poco la chapeta.

Me encuentro de repente un graffiti.

Mi silla.


No si considerarlo una señal del destino, pero la inmortalizo por si acaso.

Me entran unas ganas infinitas de volver a escribir, ahora fotografío pero escribir me ayuda a ordenar las ideas. Tengo que comprarme una libreta nueva.

A mi abuela, le gustaba mucho el arrope, una especie de mermelada de fruta y mosto, muy tipo de la mancha y andalucia. Una pasta laboriosa y trabajosa, que necesita cocer todo el día y con ello darle vueltas sin parar en la olla y he decidido llamar a esto así porque esto es parecido, algo dulce, espeso y trabajoso.

No sé cuanto durará.

Bienvenidos.

PD: Me he mudado a Substack, siguiendo un poco la necesidad de volver a vomitar mis mierdas, pero Blogger está muerto y he querido probar otra plataforma, no sé cuando durará pero si os apetece, sois bienvenidos.

https://open.substack.com/pub/arrope/p/arrope?r=5o629&utm_campaign=post&utm_medium=web

miércoles, 22 de junio de 2022

I feel the beat



 No sé porque he vuelto a escribir.

Llevo días pensando que me vendría bien poner en papel lo que me ronda la cabeza y de repente he abierto la web del blog, más fácil que coger un lápiz y un papel, supongo.

Sigue siendo aquello que me niego a dejar morir, aunque ya nadie entra a ver las novedades, ya nadie se acuerda de vomitar palabras.

Contra más expuesta estoy, más ganas me dan de regresar, pero me puede la pereza y la edad. Es lo que tiene la veintena, que puedes seguir siendo intensa sin límite, pero viendo en el horizonte la cuarentena, ya no me quedan ganas para quejarme tanto.

Ahora solo vivo del estrés.

 Me infecté de Covid una semana después de que quitasen la obligatoriedad de la mascarilla, de la manera más tonta, bueno realmente no, en un bautizo.

Me creía la resistencia, pero al final solo había sido una idiota obsesionandome en no salir y hacer vida social, y teniendo la sensación de que había perdido dos años maravillosos, siendo demasiado responsable.

No me dió ni fuerte, lo agradezco no creais.

Una vez me sentí realmente idiota, mejor dicho me hicieron sentir idiota, o tal vez manipulada. La culpa fue mía, porque lo sabía, nunca vayas detrás de alguien que no quiere ser perseguido, aunque solo quieras pasar el rato, nada se puede forzar a que ocurra, luego no vale la pena. Ya dicen cuidado con lo que deseas que puede cumplirse y no gustarte. ( o tal vez, podría decir no te juntes con fantasmas que siempre desaparecen).

Me he comprado un vestido con un escote descomunal (no tanto), y lo único que se me ha pasado por la cabeza, es que para que lo quiero si nadie me lo va desabrochar. Me lo he quedado igual, me hago vieja y mis carnes ya no son tan pretas y aún estoy a tiempo de mostrarlas. Soy una mojigata.

He descubierto que la fotografía está salvando mi vida. Me dejo hacer fotos, me autorretrato a la primera ocasión, ya casi no soy mi peor enemiga.

La luz es maravillosa y me deja jugar un rato con ella. Mis fotos son iguales a lo que tengo en la cabeza y me da paz. Aunque a veces, solo se salve una.

Sigo aprendiendo.

Como dice Florence:

But I hear the music
I feel the beat
And for a moment
When I'm dancing, I am free

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jueves, 30 de septiembre de 2021

Tan separada del suelo

 


Septiembre
Llueve
Alguien ha decidido poner los grandes hits de Manolo García. No me importaría si no fuesen las 22:34 y no tuviese que tener la venta abierta por el calor.
No le he recogido la ropa tendida a mi madre.
Estoy en mi piso, ese que casi nunca piso porque me siento especialmente sola cuando lo hábito.

Sigue lloviendo 
De repente es lo más bonito del verano, suave, lento, como un amante que hace tiempo que conoces pero que aún no has perdido la pasión por él.

Escribo sentada en el bordillo de la ventana que da al balcón.
Esta lleno de polvo que nunca se va, aunque lo barra mil veces.

No sé porque me han entrado ganas de llorar. No sé porque me han dado ganas de escribir.

Dentro de un día vuelvo al trabajo

Ha sido un verano tranquilo, he disfrutado, estoy más morena que nunca. Me gusta verme las piernas bronceadas como si no fuesen mías.

He estado en Cádiz. He tocado África con los dedos. He visto hombres hermosos en tablas de windsurf, y he comido atún por encima de mis posibilidades.

Quiero volver

Sigue lloviendo

Aun espero que mis sueños más íntimos se cumplan. ¿En qué estoy fallando?
Aún es más latente que no soy una mujer hermosa, que mi carisma brilla por su ausencia.

Nadie te amara tanto como yo.....Manolo siempre en el clavo. Siempre pensé que era la canción más triste, esos amores que nunca volverán.

Llueve más fuerte.

Pensaba que me había resignado, que había aceptado las cosas tal y como venían, pero no es así. Sigo atrapada en mi propia jaula, en ese pensamiento de que tengo que hacer lo que los demás dictamen o eso creo percibir y solo quiero ser libre y no me lo permito. Al final, nadie tiene la culpa más que uno mismo. No quiero abrir la cerradura de mi propia vida. 
No te digo que sí, porque tengo miedo. Es tan fácil y tan conciso que aterra. Y te cansarás. Y pensarás que soy una pesada. Lo sé. No te vayas nunca.

Sé tantas cosas que acabo no haciendalas, ¿verdad?
 
No hagáis caso a lo que escribo, hace semanas de aquello.
 
El sábado me tiraron de la carretera. Un camión atravesó la carretera en diagonal hasta mi carril. Iba por la derecha.
De repente, lo tenía encima, fueron 10 segundos eternos. Pité con todas mis fuerzas, acabé frenando, no sé como. Estaba en el arcén, temblando. Podría haber sido peor.
Solo pensé en el coche, como iba a ir a trabajar con el coche destrozado. Ilusa de la vida.

Estoy bien, sigo conduciendo. No he pensado que mi vida es efímera, soy eterna supongo.

No llega el otoño a este lado de la comarca, solo quiero meterme en la cama con la manta hasta la cabeza. No hay nada nuevo.

Estoy harta de la pandemia.

Echo aún más de menos que antes, no quiero que pase el tiempo. quiero borrar dos años de mierda.


miércoles, 6 de enero de 2021

El año del verano más largo de nuestra vida

 

Llegó el final del verano y quise sentarme a escribir y no pude.

Un día amaneció el otoño y mis días eran todos iguales y no había gran cosa que contar.

Ahora, con el invierno encima y el cambio de año, dudo si de verdad, merece la pena escupir algunas palabras de balance de este año tan extraño. 

No sé vosotros, pero a mí este año se me ha pasado lento y muy rápido a la vez, un vendaval de donde no sabía muy bien por dónde me venía, pero a la vez he rozado la calma completa.  

Y pensar que Enero se me hizo largo, ahora mismo, firmaba para volver aquellos días, en los que solo tenía en la cabeza mis vacaciones de verano.

No soy mejor persona después de la cuarentena, no he sacaso cosas buenas, tal vez ahora tengo más claro lo que no quiero, pero sigo teniendo las mismas dudas, los mismos miedos.

Me siento más en el limbo pero a la vez, este se ha convertido en algo etéreo, en el que refugiarse.

No quiero pasarme de mística, pero es difícil explicar la sensación que tengo, de darle las palabras exactas. Hay días que me siento afortunada, la pandemia no me ha golpeado fuerte y lo agradezco e imploro que la cosa siga igual, como decía una niña en un meme, peor es morirse.

El 2021 no va a traer nada nuevo, no he hecho planes, no tengo propósitos, pero tengo un poco de esperanza, la suficiente para pensar que después de la tormenta viene la calma, aunque para eso quedan muchos meses.

Después de todo este año, me quedo con pocas cosas, las más sencillas. Nunca pensé que tomar un vermut en una terreza de un pequeño bar de pueblo, con el sol del inverno en la cara iba a ser tan maravilloso.

Feliz año queridos, felices nuevas vivencias, muerte al covid

 

 

 

sábado, 20 de junio de 2020

Me embriagaron mis anhelos de verdad

Soy propietaria de una cama.

Enorme para más señas. Nunca antes había tenido en propiedad algo tan simbólico, siempre había pertenecido a alguien, la habían comprado por mí, aunque la disfrutase no era mia.

Tengo un objeto.

Ese objeto significa, ser adulto. Menuda chorrada, ¿no? Bueno hasta hace tres años, mis planes de futuro consistían en esperar a que me llamasen de un curro interminente y tener demasiados sueños, pero nada en concreto porque estaba en un limbo vital, ni demasiado jodida ni demasiado feliz.

Ahora tengo algo mío, en el que tengo recelo en estrenar. Siempre digo que me voy a mudar pronto pero llevo un año que no encuentro fecha. Ahora sí, no hay marcha atrás, tengo una cama y al final de cuentas, no necesito mucho más.

Odio la decoración, a estas alturas de la vida, ya me ha quedado claro porque no estudié eso. Mira que sé de muebles pero me resulta frustante buscar una simple silla, o una mesa que se acople a mis gustos.

Todo me resulta feo y lo que me interesa, mi monedero no lo resiste. Cosas de la vida.

Estoy construyendo un hogar y me resulta frustante.

No sé si voy a ser capaz de mantenerme a mi misma, puede sonar estúpido pero le tengo un poco de temor a la libertad que está más allá del nido familiar. Es infantil, lo sé pero no dejo de pensar en ello. Tal vez tendría que pensar menos.

¿Sabéis qué? Me gusta la luz de mi nueva casa, no me había dado cuenta hasta ahora, no es un piso oscuro y me llena el corazoncito de fotógrafa que llevo dentro, aunque hace dos meses que no hago fotos.

Mi vecina nueva es una cotilla, maja, pero ya sabe mi vida. Culpa de mis padres.
Me lo tomo con humor, por lo menos si pasa algo ya tengo quien me avise.

Me han bloqueado por email.

Creo que la última vez que hicieron algo así, aún tenía Messenguer, aunque por Whatsapp no lo he mirado nunca. Me hizo gracia, solo quería ponerme en contacto con él para mandarle un fanzine que hice hace un par de años, nada del otro mundo. Lo educado hubiese sido decirme que no le interesaba o una respuesta parecida.

Odio que no me contesten, da igual donde, de siempre. Prefieron que me digan cualquier chorrada o la verdad, no me gustas, no me mandes más mensajes, no quiero emails tuyo, no quiero saber de ti. Me rebotaría, pero isofacto dejaría de hacerlo y hasta luego.

Si estamos manteniendo una conversación, por lo menos dala por concluida.

Soy de esas personas que no tiene emails pendientes. Sean personales o de curro, los contesto. Siempre he pensado que si alguien se ponía en contacto conmigo, debía tener una respuesta, por educación.


Mi tiempo tiene el mismo valor que el tuyo, sea para lo que sea.


En este verano raro que se acerca, tenía mil planes a lo que no sé si cancelar. Me iba a ir fuera y ahora no sé si mantenerlo o no el viaje. Solo me sabría mal perder el dinero o quedarme bloqueada en otro país. Para lo previsora que soy, esto se me está haciendo más raro que la cuarentena.

El miércoles le pediré al dios pagano del fuego que baje la intensidad de la temporada de 2020, porque este nivel no sé vamos a aguantarlo.

Dicen que el día 21 se acaba el mundo, ya veremos....


¿Este hombre es maravilloso? Lo es.


domingo, 7 de junio de 2020

You´re all I want we fuck so hot it left me faded



Últimamente tengo sueños muy raros, muchos más que en plena pandemia.
He intentado echarme la siesta en este domingo caluroso a dos semanas de la entrada del verano, pero a la media hora de duermevela me había despertado sobresaltada por un sueño demasiado real. Me rompían el corazón, no de modo literal, me dejaban, otro hombre de mi vida desperdiciado en sueños.

Ya que no podía dormir más me ha dado por pensar, no tenía otra cosa mejor que hacer que vegetar.

Mi tema estrella son las relaciones que mantengo con los hombres que son tirando a nulas, bueno en general, soy rarita, ¿una antisocial?. Nuca se me ha dado demasiado bien.
Mis relaciones sentimentales se cuentan con los dedos de una mano, tal vez me sobren dedos para ello.

Tengo nulas habilidades para entablar relación con alguien, negada y torpe para mantenerla el tiempo suficiente para considerar que estás con alguien.

Esto no es dramático, aunque a veces me recree escribiendo con florituras por aquí lo mala que es mi vida, suelo ser bastante feliz o lo intento. He llegado a asumirlo con total normalidad, es más suelo ser más irónica de lo que debería sobre el tema.

Tampoco voy a echarle la culpa a los demás, la verdad, es que he tenido mucha suerte con los hombres que han pasado por mi vida, pero he cometido la estupidez de volarlo todo por los aires.

He tenido citas catastróficas.

Me ha venido a la cabeza cierta historia hace bastante años y que me ha echo pensar en otras y reírme de lo absurdo de mi vida y lo torpe que suelo ser a veces.

Hace unos años quedé con un chico, no era ni tan siquiera una cita, solo era conocernos, ponernos cara, no era de mi ciudad. Habíamos hablado mucho, durante bastante tiempo, al final coincidimos.

La tarde empezó regular, habíamos quedado en un punto medio, en el centro de la ciudad, vino en coche y por norma general lo de aparcar por allí no es muy viable, a mí me extraño que viniese así, viviendo él en una gran urbe. Siempre voy en transporte público, porque lo que no se me ocurrió decirle de aparcar en un parking, así que acabamos en un centro comercial a fer la mar, tomando algo en la típica franquicia random, que suelo odiar porque no se me ocurrió algo mejor donde meter la nave espacial que llevaba como vehículo. Me trastocó todos mis planes, ya que no podíamos ir a cualquiera de los sitios interesantes que tenía en mente, empezabamos bien.
¿Os he contado alguna vez que soy de pensar mis planes y poco de improvisar? Pues imaginar.

La tarde no fue mal ni tampoco bien, podría decirse que más bien neutra, me gustaba más cuando nos escribíamos por email, esas cosas de la imaginación.

La conversación fue por varios caminos, podría decirse que había cierta tensión sexual no resuelta en el ambiente, fantasías por realizar, blusas medio abiertas, ausencia de lencería, paseos con tan solo unos tacones y un abrigo puestos, cosas que se podían hacer en un parking medio vacio, etc...

Al hilo del principio, soy una torpe social, siempre meto la pata haga lo que haga, siempre, no exagero, además de ser lo menos sexy que te puedes cruzar, así que llegó mi climax en esta historia de la forma más absurda.

Decidimos dar por finalizada esa sesión de parloteo y dar una vuelta en coche, me llevaría a casa. Podía elegir donde sentarme, un sitio u otro tenía sus consecuencias, no me atreví, elegí la más fácil. La ropa interior desapareció, las manos recorrieron piel, el calor hizo su aparición. Un dedo rozó mis labios, abrí la boca, acabó dentro para humedecerlo, un momento que debía ser erótico acabé mordiéndoselo sin querer.

Me aturullé.

No os penséis que se lo arranqué, sólo chocó con mis dientes al mover la boca  pero todo lo que parecía que iba a llegar se fue, me puse nerviosa por la torpeza. Llevaba unas lentillas que no me dejaban ver bien y se me hacían extrañas, acostumbrada a las gafas, así que debí asustar al muchacho, no era mi intención, él no volvió a intentarlo. Ese momento de fugurante pasión ( no fue tanto) en que debía haber acabado en bolas en un coche se convirtió en un tierra tragame de manual y queriéndo remediar el desastre, pero me llevo a casa elegantemente.

Una pena.

Y lo que pudo ser no fue, ya dicen eso de cuidado con lo que deseas que puede cumplirse y no gustarte.

No ha sido el único desastre en mi "maravilloso" mundo de las citas.

Conocí a un chico en una boda, demasiado sobón, iba para el arrastre. Me dolían los pies y lo abandoné compuesto y sin amiga de la novia esa misma noche. Pero quedamos una semana después, no fue mal. El típico tío guapo que tenía su vida arreglada, buscaba una tipa para cerrar el círculo, yo no estaba en mi mejor momento, estaba en un limbo. Me llevo a un bar muy típico, en donde los bocatas de calamares sin una exquisitez,  antes era de barrio y ahora van demasiado guiris que le ha quitado todo el encanto, me gustó, para llevar una tia en la primera cita tal vez, no pero esos sitios me chiflan, pedidomos una bravas y un par de cervecas, acertó.

Se enamoró de mi pelo, le creó una fascinante admiración por lo largo que lo llevaba, ya podría haberme besado en vez de toquitearme el pelo. No llevo muy bien los piropos, siempre pienso que no son reales.

Creo que pensó que era rara porque quise pagar yo. En mi ya larga carrera de cagarla, decidí que una tarde había tenido bastante aunque él insistió en ir a cenar, no quise, quería tener otra cita, alargar aquello y no hacerlo todo el primer día por si iba mal. Aún a día de hoy me pregunto porque lo hice, podría haberlo intentado, me daba igua que le gustase más mi pelo que yo.


Declararse a alguien debería considerarse deporte de alto riesgo y que el mismo día te cruces dos con su ex, debería ser muerte súbita.

Me gustaba un chico, me encantaba más bien. Alto, desgarbado, con el pelo medio largo,simpático, ambicioso y con moto. Me sentía muy cómoda con él, esa sensación de que puedes confiarle cualquier cosa, de que no hacía falta aparentar, podía ser yo misma. Lo conocí en clase de un curso. Error máximo.

Salimos solos varias veces, demasiadas para considerarlo mera amistad. Sentía que había algo, estaba segura que no era fruto de mi imaginación, esta vez no.
Así que me harté de esperar a que pasase algo, las últimas veces que habíamos quedado sentí que estaba raro y decidí que tenía que ser una mujer de mi tiempo y echarle valor, fuese el que fuese el resultado.

Salió mal.

Cenamos en mi barrio, bebí demasiado vino, porque estaba de los nervios, en el fondo sabía que iba a ser un desastre, mi sexto sentido fatalista así me lo indicaba.

Decidimos ir a tomar algo, nos fuimos andando al barrio de al lado, porque había un garito de rock bastante conocido pero tuvimos la mala suerte de que estaba cerrado. Deambulamos por un par de garitos más hasta que dimos por terminada la velada.

De regreso, mi cabeza le salía humo, entre todas las cabilaciones de cuando sería el mejor momento para soltar la bomba y cuando iba hacerlo nos encontramos a su ex. Mi cara un poema.

Ese fin de semana era la fiesta de la patrona de la ciudad, por la noche había eventos en el centro de la ciudad, por lo que la chica y sus amigos iban de camino hacía allí. Nos presentó, fue algo rápido y cada grupo volvió a su camino.

Supongo que fuí muy insconciente y me dió igual mi inmolación y se lo solté al rato de retomar la marcha. Por supuesto, él me dijo que no, me veía como una amiga. Mala intepretación por mi parte, mis pocas esperanzas se desvanecieron pero creo que era un poco cabezonería que sensatez porque no debería haberle dicho nada.

No dormí en toda la noche por la cagada. A la mañana siguiente yendo con mi madre a la romería, me volví a cruzar con su ex, por lo que se vé vivía cerca de mi casa. Fue una señal, si te cruzas con una ex de tu crush no te declares, eso es así.

El tipo, al final era un completo principe azul, buscaba tias a las que salvar y yo ya me apañaba sola con hacerlo por mi misma.

Creo que esta historia ya la había contado, pero hoy tenía demasiadas ganas de escribir tonterias.

No todas mis citas han sido un desastre, pero estas se llevan la palma de la torpeza. Con el tiempo aprendemos de los errores, pero a estas alturas de la vida me da pereza conocer gente, sé que no debería pensar así porque siempre es un buen momento para descubrir cosas nueva pero a veces me faltan herramientas sociales en las que poder desenvolverme, ya empiezo a tener una edad en la que me da igual, no lo anhelo como antes pero si tener una persona en la que apoyarte.
En el fondo solo busco una persona que me aguante, nadie perfecto, solo que al mirarlo ante cualquier chorrada me entienda sin dar explicaciones. Suena a utopia pero a veces ocurre.

¿Habéis oido lo último de Cigarettes after sex? Maravillo









miércoles, 3 de junio de 2020

La cuarentena sigue de una forma extraña.

Se supone que somos más libres, ya pasó lo peor, no tengo tanto miedo a salir a la calle, pero no salgo más allá de lo importante, nada me parece demasiado interesante. Quiero pisar la arena de la playa, no bañarme, solo sentarme a mirar el mar.


Fotografío mis manos en una casa vacía que se quedó en stand by hace meses. He descubierto que aún no me he mudado porque tengo un miedo absurdo, no tengo esa expectación de lo nuevo, en vez de estar disfrutándolo, me crea una absoluta indiferencia, como si todo eso no fuera mio y lo estuviese viviendo desde fuera.

Lo bueno de tener una casa vacía, es que la luz no tiene obstáculos y te puedes pasar una hora tirada en el suelo viendo los minutos pasar, porque tampoco tienes nada mejor que hacer, bueno tal vez limpiar el coche, pero tampoco es una gran cosa.

Tengo la esperanza de cuando me traigan la cama y pueda retozar en ella, podré llamarle hogar.

Me queda la mitad de la mudanza por hacer.




domingo, 17 de mayo de 2020

I think I lost my way

Hemos pasado de fase por fin.

A mí me recuerda al fútbol, cuando los equipos pasan la siguiente ronda de la Champions, unos cabreados como monas y otros vitoreando por el logro.

Para mi zona, llega una semana tarde a lo esperado. Estaba cabreada, no lo voy a negar, no es que quiera nada en especial, sigo sin salir más que lo necesario enfase 0 y lo haré en la 1, pero me resultaba más una decisión fuera del ámbito científico, para calmar ciertos sectores o zonas, que otra cosa, dado los datos de estos dos meses.

Me está empezando a entrar un pánico horrible, miedo tal vez, por todo lo que está saliendo en los medios estos últimos días. Esa crispación insana, esa rabia por obtener el poder a costa de todo y todos, ese modus operandi de incitación a la confrontación, del todo vale, no aceptar los errores si los hubiera, no aceptar ayuda porque hay que derrocar al superior.

No sé si las cosas se han hecho mal o bien, no soy científica ni gestora, a mi criterio las decisiones se han tomado sobre la marcha para poder controlar algo que era intangible, algo invisible que nadie sabía como actuaba, sobrevivir por lo menos sin mayores males de los que ya ha habido. A mí tampoco me gusta estar encerrada en mi casa, sin libertad de movimiento, con la cabeza a mil por hora por lo que puede pasar, viendo pasar los días, con miedo a un futuro raro. Pero soy muy consciente, que debo hacerlo por los médicos que se dejan la piel y por las personas que están enfermas, ser responsable hacia los demás y hacia mi misma.

Me llevan los mil demonios esas manifestaciones de gente con un nivel económico muy alto, con casas el doble que la mía, hasta con jardín o hectarias de terreno donde moverse, quejarse de que no tienen libertad, que están en una dictadura. Les debió ir muy bien en la de verdad para que ahora pidan ese derecho.

Que poco respeto, que poca empatía, como deben estár esas cabezas. Me preocupa más la gente que hace cola por una bolsa de comida que por sus protestas de élite. Ya me gustaría verlos sin un trozo de pan al que meterse a la boca.

Todo esto me está resultado subrrealista, aunque siempre ha sido así, el de abajo intenta sobrevivir y el de arriba solo piensa en el poder que le pueden quitar.

Intento no entrar en temas políticos, pero esto está rozando el límite de mi paciencia, miro la tele asombrada y estupefacta.

Leía en Twitter un tuit sobre porque la gente tenía tanto odio a Madrid. El resto de provincias no odiamos a la capital, pero hay medios de comunicación y políticos les interesa que sea así. Esto me suena mucho al tema de la independencia de Cataluña, el mismo azuzar a las masas en los dos bandos para sembrar mierda.

Hace mucho tiempo, leí un artículo sobre la gestión del Brexit y su triunfo. En el decía, que a un político le era más fácil azuzar a la multitud para que no vieses sus errores que gestionar bien su mandato. Porque al final, son eso, gestores de los bienes públicos de todos los cuidadanos. Muchos conflictos han empezado así y hay que empezar a preocuparse.

Vuelvo el lunes a trabajar. Se me irá la mala leche por otra cosa.

Suerte a todos y que gane el mejor.



Iba a ver a estos señores en directo, dentro de un mes pero ahora tengo que esperar un año. FUCK


sábado, 9 de mayo de 2020

It's a perfect day to turn away and run


Me había acostumbrado al silencio.

Salía al balcón a leer a media tarde, con mi café y en pijama, respiraba un rato para poder desconectar. Los coches desaparecieron trás la implantación del estado de alarma, algo maravilloso si vives al lado de una avenida, donde acabas asimilando el ruido como algo normal para poder dormir.

Tampoco había gente en la calle, que no es que sea un ogro, pero a veces somos demasiado molestos.
Me estaba encantando esta nueva forma de vida...bueno tampoco es que me encante pero no sé si me entendéis, esa forma en la que se ha parado el tiempo, en el que todo hay que tomarselo con calma, en el que el estrés no me produce enfermedad, aunque bueno tampoco se ha ido la ansiedad, pero eso es más culpa del sistema que de otra cosa.

Entiendo a la gente que se queja de que nos han quitado las libertades yo también lo pienso a veces, pero si no fuese por el dinero, creo que podría acostumbrarme, es más he llegado a pensar sino es hora de irse al pueblo, de hacer lo que me plazca, pero siempre está la necesidad de que de algo hay que comer.

Desde el domingo pasado, que salí un rato a ver como seguían las calles, me agobié. Supongo que era lo normal. Estaban las calles llenas de humanos deseseperados por volver a pisar el asfalto, me entró un poco de miedo. En el fondo es lo que más rabia me da, el miedo a algo que es invisible pero aterrador por la eficacia de acción. Solo he vuelto a salir otra vez por obligación, no tengo prisa o sí. Me va y viene por momentos la necesidad de un respiro de mi propia casa, que la decisión sea mia y no de un virus.

Ha vuelto el ruido y me molesta, porque no no es la normalidad de antes.

Tengo mis momentos de aceptación y odio. Ayer acepté que mi ciudad no saliese de la fase 0, hoy estaba rabiosa.

Me he hecho miles de selfies. Nunca salgo en las fotos, porque pienso que siempre salgo fatal, pero ahora tengo la galeria del móvil llena. Al pricipio de la cuarentena, hice un curso online sobre el autoretrato, aunque no lo puse en práctica en su totalidad por la falta de intimidad, creo que se debe a ello en cierta forma que ahora pueda mirar a la cámara sin verme fatal, tengo curiosidad de mi misma.

No tengo una lista para el después, cada vez que intento hacer planes en el futuro me quedo en blanco.

Ayer me fuí a la peluquería, en un arrebato de sentirme persona, un capricho de confinamiento. Me ví muy guapa al salir, me ví mayor en el espejo del ascensor y me gustó lo que ví. Estas cosas me sorprenden, si soy egocéntrica en multitud de cosas pero no en mi propia belleza. Suelo ser la amiga fea, tengo una habilidad pasmosa en pasar desapercibida y a veces me miro de reojo y digo ¡eh nena! ¡estás cañón! xD

Quiero ir a la playa, necesito oler el salitre. No es que tenga unas ganas enormes de bañarme pero necesito que el mar se lleve mis mierdas. Siempre lo digo y lo repito, que el mar siempre se roba los pensamientos y no nada mejor que tu cabeza deje de funcionar por un momento.

Volved a escribir en los blogs insensatos, echo de menos el perderme por las historias de la gente. Sentía esos momentos como especiales, aunque suene cursi, como un pequeño secreto.
He vuelto a releer algunos post de la gente que aún mantiene abierto sus blogs y prefiero esa época que la de ahora, llena de inmediatez.




Cada día escribo y me expreso peor, pero paso de revisarlo.

martes, 28 de abril de 2020

NO CUMPLEAÑOS

Ayer fue mi cumpleaños.

Tenía la esperanza de que no me pillase en plena cuarentena pero al final no ha podido ser. Lo que se preveía como un día muy raro, se convirtió en maravilloso.

No soy de celebrar los cumpleaños, no tenía nada pensado para este año, iba a improvisar un poco, pero el confinamiento dio un poco la vuelta a la tortilla.

Me apetecía hacer algo diferente que me hiciese quitarme el pijama que llevo todos días (yo soy de los que ha mandado a la mierda lo de cambiarse por el día).

Encargué la tarta, que para más inri era sorpresa, me llegó el sábado y fue alucinante.



Enredé a mi madre en hacer varios bizcochos para repartir por la escalera acompañados con chuches y compré globos para el balcón.

Como toda calle en España, después de los aplausos, se empezó a poner música y a celebrar los cumpleaños, porque tengo unas vecinas muy saladas y el mio no podía faltar. Pero las jodías me sorprendieron con una mega pancarta felicitándome.



 Así que podéis imaginar mi sorpresa. De preverse un cumple cutre, fue un día fantástico.

También me hicieron una videoconferencia por sorpresa, me llamaron y mandaron mensajes un montón de gente, me sentí enormemente feliz y afortunada.

Un día para no olvidar.







domingo, 5 de abril de 2020

¿Qué haréis cuándo esto acabe?

Mi cabeza está en modo pause.
Mi cuerpo también.

El otro día, mientras venía un anuncio de comida, pensé que cuando todo esto acabe lo primero o de las primeras cosas que iba hacer era comerme una hamburguesa lo más grasienta y chorreosa. Era la cosa más estúpida que había pensado pero me llenó algo de esperanza.

Estoy pasando la cuarentena con mi familia, soy de esas personas afortunadas, por lo que cuando acabe esto no tendré la necesidad de pasar más tiempo con ellos o tener una necesidad imperiosa de hacer reuniones familiares, aunque lo saborearé mucho mejor que antes. Tampoco somos cariñosos entre nosotros, es decir, no solemos abrazarnos o besarnos de normal. Mi madre demuestra su amor, con la comida, ella es feliz cebando al resto. Más bien con empanadillas.


A los dos o tres días del confinamiento empezamos a hacerlas, cuando se acabaron, volvimos hacer otra hornada y así hasta ahora. Es el momento que rondamos en la cocina, es ella la que las haces, pero el resto echa una mano, no pensamos. En mi casa, la cocina siempre ha tenido un lugar especial, reunirse a comer es un ritual, además, las mujeres de mi familia cocinan super bien.
Comer en casa de mi abuela era maravilloso.
La echo de menos, a mi madre le ha dado por recordarla y a mi me ha entrado la nostalgia.

Pensaba que tal vez tendría suerte de que la cuarentena acabase antes de mi cumpleaños, no quería celebrarlo confinada, pero no va a ser así. Coincide con el fin de la última porroga que van a aceptar esta semana. Solo quiero que no la alarguen más. Lo voy a celebrar por todo lo alto, aunque sea un mes después.

Me mudaré por fin, no voy a retrasarlo más, no tiene sentido. Tengo que lidar en algún momento conmigo misma. Las plantas que tengo en la oficina y que me traje a casa siguen vivas, así que creo que no moriré en el intento.

Tenía miles de concierto a los que ir este año, ya no he podido ir a uno, han cambiado  la fecha pero ya no me viene bien, ya que es en otra ciudad distinta a la mia.

Iré a Madrid, iré a conocer las Meninas. Nunca he estado en el Prado, y es sorprendente porque soy aficionada al arte pero nunca he tenido tiempo o se ha dado la ocasión.

Voy hacer un viaje sola, no necesariamiente lejos o si, pero lo voy hacer. Es el momento.

Voy a llamarte.

Voy a ponerme vestidos cortos casi siempre.

Voy a ser valiente.














miércoles, 18 de marzo de 2020

Falsa calma

Ayer nos comunicaron el ERTE.

Después de dos días yendo a trabajar entre la espectación,la tensión y la incertidumbre, al medio día nos llegó la noticia. 

Nos habían cancelado pedidos, era una tontería seguir fabricando.

Se barajaban varias posibilidades, aunque no sé si al final ha sido la menos mala. Los jefe estaban que trinaban, no sé si porque con esta medida percibirían menos sueldo, a saber.

Se me fué un poco el nudo en el estómago que llevaba desde la semana anterior, aunque mi cabeza empezó a ir a mil por hora. 

No es que me preocupe enormemente el confinamiento de ahora, el paro temporal y lo que voy a cobrar. Tampoco voy a salir de casa para gastarlo. Es el después.

Ya estaba la cosa rara, y ahora puede ir a peor. Soy una agorera, lo sé, no me estoy permitiendo pensar en ello, también.

Esta mañana, me he mentalizado que debo seguir la misma rutina que cuando estudiaba. Me pasaba días sin salir o solo para ir a la biblio. Tan mano lo debe ser volver ha hacerlo.

 Es extraño no ver a nadie en la calle, hoy sería uno de los días grandes de Fallas, estaría yendome de viaje y odiando los petardos y a a gente. Hoy los he echado de menos.
 
Cuando todo esto acabe lo voy a celebrar por todo lo alto.

 

domingo, 15 de marzo de 2020

We are the wild youth

Llevo dos días y medio confinada en casa y ya se me está haciendo largo.

Pensaba que lo llevaría mejor ya que no suelo salir mucho,  pero pensar en todo lo que queda me agobia un poco.

He tenido una semana rara, como todos supongo. La incertidumbre nos ha mermado un poco la moral. Me he pasado los ultimos días nerviosa sin querer reconocerlo-

Empecé de coña una especie de diaro de bitácora para liberar tensiones,no soy la persona más payasa del mundo, pero a veces se me va bastante la pinza. Me dedicaba a ciertas hora a narrar en voz alta alguna parida en plan, fulanito a regresado al bunker de su expedición al exterior. El viernes, empecé a mandar un email dando suelta a las tonterías que pasaban en mi cabeza a modo de diario de náufrago.

Al final, quitó hierro al asunto.

Mañana tengo que volver, no sé muy bien si nos mandarán a casa, me pone un poco tensa la situación.

He decidido escribir más a menudo por aquí, es una de mis tareas para no volverme tarumba. Es una de las cosas que más me apacigua, y al hacerlo no pienso en otra cosa. Es un buen método de vomitar los problemas.

Estaría muy guay que todos los que una vez estuvieron por aquí, volviesen. Tal vez alguno  os llegue algún email si me aburro.

Me parece un buen momento para reconectar con la gente.

Cuando todo esto acabe, voy a replantearme muy seriamente mi vida, quiero obligarme hacer cosas,no quedarme en casa, a no retraerme, a volver a terapia, a volver hacer fotos, a volver a devorar libros, a volver a pintar.

Parece muy simplista pero llevo un tiempo dispersa en general, no me concreto en nada en particular y me puede la desidia.

No sé si lo habéis visto pero la falla principal del Ayutamiento de Valencia era una mujer en posición de meditación del grafitero Escif. Y se ha convertido en nuestro totem.

Esto va a traer algo bueno, todo pasará, todo estará bien.



Para un mini concierto






domingo, 2 de febrero de 2020

Lo arrastra con su paso y no me importa que venga

Hola:

Soy esa persona que se come esquinas y columnas en los garajes, en hueco conocido, pero que vive en la parra.
Soy esa persona que le han entrado a roba al coche 4 veces, la última hace una semana.
Soy esa persona, que tiene un coche que pobrecito, lo resistente que es el jodio.
 
El 2020 ha empezado con fuerza y arrasando. Enero me ha dejado como si me hubiese pasado por encima una apisonadora, hecha una mierda. Así no llego a diciembre.

A veces parece que me haya guiñado un ojo un tuerto.

Ayer entré por impulso en una librería, iba a otra cosa por la zona, lo hice sin más. Estaban la dueña, una amiga suya y yo. Ellas hablaban de sus cosas, y yo rondaba en silencio entre los libros, por primera vez en unos días tenía paz mental.

Les pregunté por una revista, me llevé un pequeño libro de Silva Plath, las oí comentar sobre los últimos libros que habían llegado, les pedí que me recomendarán, al final me llevé dos.



Al salir de allí y pasear entre las calles, con mi bolsa de libros, me golpéo fuerte en el pecho la congoja. Un nudo en la garganta se instaló de repente y no tenía más que ganas de llorar. Hacía mucho que no me pasaba. Llevo unos días sin un rumbo fjo, estoy volviendo a ser mi propio monstruo.

Es el estrés, lo sé. Es mi cabeza que va a mil por hora y he soltado las rindas queriendo. Me estoy dejando llevar por la inercia, por el miedo o que se yo, no estoy tomando decisiones importantes porque no quiero enfrentarme a ellas.

Me ha bajado la regla, sera eso, las putas hormonas que me trastocan.

Vuelvo a sentirme terriblemente sola y la culpable, solo soy yo misma.

Querría muchas cosas y ni tan siquiera lo intento, que es lo más triste de todo esto.

Me esta sentando bien escribir, hace mil que no dibujo, solo me hago fotos en el espejo del ascesor, solo cuelgo en mis redes sociales música.

No estoy tan mal, es un cambio de ciclo, ya volverá otro.







domingo, 19 de enero de 2020

Contigo nunca acabo donde quiero, pero tengo grandes historias que contar


A veces querría romper todo vínculo con las personas que me rodean, familia, amigos, conocidos. Dejar el curro, sacar todo el dinero de mi cuenta, coger la mochila y largarme a recorrer el mundo.

Suena tan maravilloso.

Sería un buen plan si no me costase tanto hasta ir a la vuelta de la esquina. Siempre pensando en lo que vendrá, siempre siendo cauta, siempre siendo buena.

Leía en otro blog, el ser obediente, el cumplir con las normas y el deseo de saltar. El mio es explotar.

A veces la rabia salta, acabo siendo explosiva, en una contestación, en un gesto, en una acción, de repente tocan el límite de mi paciencia, que no quiero aceptar y no puedo controlar mi reacción hasta que es tarde y me arrepiento, por eso muchas veces me paso diciendo que si, para no sacar la rabia de mi garganta. Prefiero que queme a destrozar todo porque me sentiré muy sola si lo pierdo.

Será que soy Tauro. Cabezona e insistente

Sé entender un no, me cuesta a veces cuando no lo entiendo, pero lo asumo, pero no acepto el juego cuando ya no hay nada. Pero siento rabia de que aquello que deseo no me pertenezca, que por ser obediente, por portarme bien no pueda tener aquello que deseo , sin más.

Es mi cabeza que repiensa las cosas. Me he quedado con el deseo en la punta de los dedos, en que me diese todo igual, pero al final echarme atrás.

Soy una cobarde.

Me gusta hablar, creo que es bonito interesarse por los demás, aprecio los mensajes que llegan sin más porque yo soy nula a veces en relaciones sociales y se te llega uno mio es que en ese momento me apetece saber de ti. Odio los mensajes sin contestar, me parecen una falta de respeto. Tal vez soy algo rara, pero siempre sabrás de mi al momento, para que entonces nos comunicamos masivamente. A veces echo de menos escribir largas cartas o emails de la pre-era de las apps.

Estoy alargando entrar en mi nueva casa, y aún no me lo explico, estoy dando largas a alguien por miedo a que me guste, estoy dando largas a las cosas que me gustan por si les dedico demasiado tiempo.

Lo sé, soy la contradicción en persona, pero necesitaba escribir que sentía hoy, para afrontar la semana.

Lo siento si me he comportado como una estúpida, no me vas a leer pero da igual.






lunes, 6 de enero de 2020

Dreaming of a lighthouse in the woods

Y en el reloj de antaño
Como de año en año
Cinco minutos más para la cuenta atrás
Hacemos el balance de lo bueno y malo
Cinco minutos antes de la cuenta atrás.

A veces Mecano no tenía malas canciones.

Hace años que no me propongo propósitos, solo intento ser mejor para mi misma, que ya me supone un gran esfuerzo. No quita que siempre haga una pequeña recopilación mental de las cosas que han pasado durante estos meses.

Se me ha pasado el año súper rápido, de repente ya era diciembre y no lo había visto venir. Ha sido un año normal, ni bueno ni malo, pero que firmaba porque todos fuesen así. Sigo sin poder disfrutar del todo de lo bueno, es un mantra que no abandono, pienso en que siempre hay algo malo a la vuelta de la esquina, como una forma de estar alerta, pero siempre llegan sin avisar y golpean igual de fuerte, así que es estúpido vivir así.

Me he cortado la melena de Pocahontas, año nuevo pelo nuevo, pronto volverá mi melena de león, esos rizos que nunca cuajan y lo odiaré a muerte pero necesitaba deshacerme de él.

Ya tengo planes para este nuevo año, un concierto de un grupo random en Madrid y me apetece mil.

Me he comprado una reflex, me la he autoregalado para Reyes, la compré hace dos meses al verla a buen precio. La he abierto hoy y la sensación ha sido maravillosa, de repente no sabía hacer fotos y me han entrado unas ganas terribles de aprender, hacía tiempo que no tenía. Mi pequeño reto.


El tardar tanto en comprarla, no ha sido por el dinero, si no por retrasar el paso de evolucionar, de ver que puedo sacar algo más que subir fotos a una red social con varios filtros.

He tenido dos semanas de vacaciones, mañana vuelvo al curro y voy a llorar como todos los niños que tienen cole mañana, muy amargamente XD.

Buen año que empieza queridos/as






jueves, 12 de diciembre de 2019

Historias Mínimas - Ausencia


Mary Ellen Mark

Me he llevado la mano a mi cuello, la he bajado poco a poco, he recorrido mi clavícula de un lado a otro, he acariciado mi seno derecho como lo hacías tú, avanzando en círculos lentamente coronando la cúspide.

He abrazado mis costillas con fuerza.

Me he ahogado de nostalgia.

Hoy me he reconocido en el espejo, he visto un poco de aquello que creía ser. He salido a la calle sin pensar que tal vez nos volviésemos a encontrar, soy algo más libre, soy algo más fuerte.

Ya no busco si estás conectado o que foto tienes.

Ya no te extraño...

... o casi.

Mi piel te recuerda. Eres como una vieja lesión, que vuelve a ser recordada un mal día en el que cambia el tiempo. No la esperas pero por unas horas late con fuerza.

No quiero que vuelvas, no quiero verte, pero si saber de ti. Las ausencias nunca cicatrizan.

No lo hicimos bien, no hubo culpables, ni revanchas. Nunca supimos entendernos, nunca supimos querernos, solo aferrarnos a una tabla a la deriva en un momento en el que era mejor soltarla, pero que ante un naufragio, el miedo a hundirse podía más que buscar otro salvavidas.

Hoy me han hablado de ti, no he podido remediar acariciar mi piel, no he podido remediar que tu ausencia era más fuerte que mis ganas. No he podido estar sin ti.



Han vuelto las Historias Mínimas...

domingo, 24 de noviembre de 2019

ABRACADABRA



He heredado la brujería de mi madre.

Ella sueña a veces con muertos, con su familiares que ya no están, a veces con los que están a punto. Una vez soñó que me moría.

Todo de muy buen rollo.

Siempre tienen un sentido, algo que luego sucede, tanto malo como bueno. Acojona cuando te lo cuenta, ella solo se sorprende por lo que sueña.

Tenemos una larga tradición de premoniciones raras, las mujeres de mi familia siguen poniéndole velas a los santos espíritus o almas gozosas que decía mi abuela, siempre acordándose de quien se fue o para pedir por algo. Lo que sufrieron los pobres en épocas de exámenes.

Siempre me ha parecido demasiado pagano.

Suelo tener sueños muy reales, en los que me despierto y no consigo diferenciar que es de verdad y que no. La noche del domingo al lunes soñé con mi prima mayor, nos nos llevamos, nos tratamos cuando hay reuniones pero ya está. No por nada en especial, es que ella decidió que no quería que formásemos parte de su vida.

En el sueño, discutía con ella, le echaba en cara cosas que ahora ni recuerdo, lloraba de la impotencia, me desperté con mal sabor de boca, se lo conté a mi madres. Ella piensa que si lo cuentas no se cumple.

El miércoles me llamaba mi tía, habían ingresado a mi prima de una úlcera de estómago y una herida sangrante del esófago, se había desmayado el un bar tomando algo.

Al día siguiente se lo conté, ella ya está bien, debilucha pero bien.

Nunca me había pasado algo así, siempre había tenido déjà vus bastante reales pero no tanto como para soñar con alguien y luego le hubiese ocurrido algo.
 
Cosas de herencia..

Un día de estos cambio de oficio y me pongo a leer cartas. A veces voy un poco de mística, me gustan los horóscopos, las cartas astrales etc.. pero nunca lo suficiente como para tomármelo en serio. Sigo pensando que fue una casualidad pero me dio un pequeño vuelco al estómago. Nunca se sabe con estas cosas.


jueves, 12 de septiembre de 2019

Calling all my demons now to let me go

 (No sé de quien es la foto)

Llueve.

Bueno más bien diluvia.

Estaría bien si me pillase en casa, en pijama, y procrastinando en el sofá y no en mi mesa de la oficina, haciendo excels infumables y viendo como la calle desaparece bajo un manto de agua.
Hasta mi coche casi desaparece.

Podría decirse que me encanta escribir en días así, por esa vena mía poética dramática, pero la verdad que es no tenía gran cosa que hacer, estoy viendo la tele.

El viernes pasado me mandaron un mensaje random, que aún, a día de hoy, no le encuentro sentido más allá de hazme casito, pero a mi no me hace ni puto caso cuando lo necesito yo. (cómeme el coño a dos carrillos de una vez, majo).
También despidieron a 6 persona de mi empresa, una por cada departamento. El capitalismo, es lo que tiene, no quieren perder beneficios a costa del mercado.

Me pilló descolocada, me dejó jodida. Nadie se había visto el percal, obvio, ni mis jefes más directos. Hay curro, bastante, esa es la sorpresa. Me dí cuenta que no tenía plan B.
Hacia tiempo que le había perdido el miedo a quedarme sin trabajo, a pensar que todo era temporal y no pensar en un futuro a largo plazo y ahora la bofetada de realidad me hace ver que no se que haría si me tirasen.

Mujer previsora vale por dos.

No quiero amargarme, siendo sincera me alegré mucho de que no me hubiese tocado a mi, tampoco voy a ser hipócrita. Es gracioso, me gusta lo que hago, o más bien estoy a gusto donde estoy. La única diferencia de un trabajo, es la gente que te rodea, a todo te acostumbras a hacer.

Estoy viendo, pasar los coche como si fueran de papel por calles inundadas por torrentes de agua. Mañana viene lo peor, no quiero que me pille fuera.

Mi hombre favorito, se ha liado con otra, mi día de la marmota again. He despotricado a más no poder, me he sentido la mujer más estúpida del planeta por lo de siempre.

Me han dicho que no enseño carne, que enseñe más, que tengo unas piernas preciosas. Me he mirado las piernas. Tiene razón, ella no tiene pudor, yo si. Sigo con mis vaqueros y mis camisetas.

He disfrutado el verano. Mis días de vacaciones se preveían muy soso, pero al final a todo se le puede dar una vuelta. Me he reído mucho y eso ya cuenta.

Hasta aquí, mis mierdas del día día. A sus pies siempre.