Septiembre
Llueve
Alguien ha decidido poner los grandes hits de Manolo García. No me importaría si no fuesen las 22:34 y no tuviese que tener la venta abierta por el calor.
No le he recogido la ropa tendida a mi madre.
Estoy en mi piso, ese que casi nunca piso porque me siento especialmente sola cuando lo hábito.
Sigue lloviendo
De repente es lo más bonito del verano, suave, lento, como un amante que hace tiempo que conoces pero que aún no has perdido la pasión por él.
Escribo sentada en el bordillo de la ventana que da al balcón.
Esta lleno de polvo que nunca se va, aunque lo barra mil veces.
No sé porque me han entrado ganas de llorar. No sé porque me han dado ganas de escribir.
Dentro de un día vuelvo al trabajo
Ha sido un verano tranquilo, he disfrutado, estoy más morena que nunca. Me gusta verme las piernas bronceadas como si no fuesen mías.
He estado en Cádiz. He tocado África con los dedos. He visto hombres hermosos en tablas de windsurf, y he comido atún por encima de mis posibilidades.
Quiero volver
Sigue lloviendo
Aun espero que mis sueños más íntimos se cumplan. ¿En qué estoy fallando?
Aún es más latente que no soy una mujer hermosa, que mi carisma brilla por su ausencia.
Nadie te amara tanto como yo.....Manolo siempre en el clavo. Siempre pensé que era la canción más triste, esos amores que nunca volverán.
Llueve más fuerte.
Pensaba que me había resignado, que había aceptado las cosas tal y como venían, pero no es así. Sigo atrapada en mi propia jaula, en ese pensamiento de que tengo que hacer lo que los demás dictamen o eso creo percibir y solo quiero ser libre y no me lo permito. Al final, nadie tiene la culpa más que uno mismo. No quiero abrir la cerradura de mi propia vida.
No te digo que sí, porque tengo miedo. Es tan fácil y tan conciso que aterra. Y te cansarás. Y pensarás que soy una pesada. Lo sé. No te vayas nunca.
Sé tantas cosas que acabo no haciendalas, ¿verdad?
No hagáis caso a lo que escribo, hace semanas de aquello.
El sábado me tiraron de la carretera. Un camión atravesó la carretera en diagonal hasta mi carril. Iba por la derecha.
De repente, lo tenía encima, fueron 10 segundos eternos. Pité con todas mis fuerzas, acabé frenando, no sé como. Estaba en el arcén, temblando. Podría haber sido peor.
Solo pensé en el coche, como iba a ir a trabajar con el coche destrozado. Ilusa de la vida.
Estoy bien, sigo conduciendo. No he pensado que mi vida es efímera, soy eterna supongo.
No llega el otoño a este lado de la comarca, solo quiero meterme en la cama con la manta hasta la cabeza. No hay nada nuevo.
Estoy harta de la pandemia.
Echo aún más de menos que antes, no quiero que pase el tiempo. quiero borrar dos años de mierda.
2 comentarios:
Con el adios de septiembre tambien viene el otoño es una temporada de paisajes rojizos, hojas secas, fuertes vientos y cosechas. Feliz octubre.
Si te sirve de consuelo no eres la única que se siente así, la pandemia lo ha cambiado todo y lo peor es que esos sentimientos han venido para quedarse. A veces nos encerramos en nosotros mismos y más cuando estás soltera... ¿a quién le hablas? 😉
Espero que estés bien y que lo del camión solo fuese un susto.
Carbón y ramas secas para este otoño y un buen puñado de besos.
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