En la ciudad del eterno sol no deja de llover, como si el cielo se hubiese enfadado con nosotros. Pasando de la manga corta al jaquetón más gordito.
Me lleva a odiar la humedad, y a mi pelo mucho más. Acabo en un bus abarrotado, después de una tarde tonta en eoi, regreso a casa, con la sensación de que mejor me hubiese quedado en ella. Me siento en un asiento de cuatro de espaldas, alzo la vista después de preparar mi MP3 y la veo a ella, y mi corazón se enamora de su gran lazo morado con puntitos blancos en el pelo a modo de diadema, está sentada detrás de los asientos apoyada en los asientos que tengo enfrente, pensando en sus cosas, y de pronto cuando nuestras miradas se cruzan me sonrié, feliz, sin preocupaciones, con la sola atención de captar a los demás, y se la devuelvo, porque acaba de alegrarme la tarde, me sale sola y con cierta timidez y como una tonta desvio la mirada porque las dos chicas que tengo enfrente, me miran raro, me avergüenzo, y me siento una idiota por comportarme como una adulta.
Ella sigue entretenida con toda la jungla de ese autobus, moviendo su lazo con salero, acompañada de su bolso morado y sus zapatillas modernas, la observo con discreción ya que se que a veces me mira y por supuesto al chico que tengo al lado.
Después de un rato, su acompañante, su madre y ella se bajan en su correspondiente parada, ella matiene esa indiferencia hacia el mundo, viviendo de sus pensamientos, esa sensación de que pase lo que pase, nada le afectará.
Es una preciosa niña con síndrome de Down y la envidio, porque hacemos de nuestras cosas un mundo y ellos son mucho más valientes que nosotros, que te alegran el día con gestos simples, y me pregunto porque nos costará tanto los pequeños gestos y a convertido la lluvia en algo mágico por unos momentos....
Y le dedico está
canción, que en ese momento sonaba y me hace recordar un gran salón para bailar y dar vueltas, y vueltas, y vueltas bailando......
(Blogger no me deja insertar el video, lo siento, pinchar en el nombre, os llevará a ella)