Llevo días pensando en mi abuela, realmente en una silla que utilizaba para sentarse en el patio. Era de madera, pequeña y encordada. Se sentaba allí para peinarse, ponía otra silla enfrente para colocar su pequeño espejo, una palagana y un peine de puas.
Era hipnótico verla pasar el cepillo mojado por su largo y ondulado pelo gris, recogerse todos los mechones, engomarlo con paciencia para acabar enrollándolo en un moñito que quedaba sujeto todo el día por dos peinetas de color nácar.
Envidiaba ese pelo pero no me gustaba que tocase el mío, que era igual que el suyo porque siempre me hacía mucho daño, me estiraba el pelo demasiado, siempre trenzado.
Vuelvo a la silla una y otra vez, a mis últimos recuerdos con ella, sentadas en el patio de su casa del pueblo y me obsesiono. Una foto ronda mi mente.
Paseo por una calle de mi ciudad con rumbo fijo, pero perdida. Camino perdida siempre, cualquiera al pasar a mi lado puede pensar que se me ha ido un poco la chapeta.
Me encuentro de repente un graffiti.
Mi silla.
No si considerarlo una señal del destino, pero la inmortalizo por si acaso.
Me entran unas ganas infinitas de volver a escribir, ahora fotografío pero escribir me ayuda a ordenar las ideas. Tengo que comprarme una libreta nueva.
A mi abuela, le gustaba mucho el arrope, una especie de mermelada de fruta y mosto, muy tipo de la mancha y andalucia. Una pasta laboriosa y trabajosa, que necesita cocer todo el día y con ello darle vueltas sin parar en la olla y he decidido llamar a esto así porque esto es parecido, algo dulce, espeso y trabajoso.
No sé cuanto durará.
Bienvenidos.
PD: Me he mudado a Substack, siguiendo un poco la necesidad de volver a vomitar mis mierdas, pero Blogger está muerto y he querido probar otra plataforma, no sé cuando durará pero si os apetece, sois bienvenidos.
https://open.substack.com/pub/arrope/p/arrope?r=5o629&utm_campaign=post&utm_medium=web
3 comentarios:
Me encantan ese tipo de casualidades, siempre creo que son señales de algo, pero vete a saber de qué.
Yo también vuelvo a tener ganas de escribir, y echo de menos lo que era blogger antes.
Tengo que investigar que es eso de Substack.
Petons :)
Siempre he sido muy de ver señales y pensar que son como miguitas de pan del destino, pero ahora más viejuno y descreído pienso que son más elementos del azar que te evocan cosas sin más, pero es cierto que en algunas ocasiones a uno le dejan en fuera de juego, como supongo te ha pasado a ti en este caso (la verdad es que un grafiti de una silla, tan minimalista, no es lo usual).
Yo sé que no voy a tener la constancia de antes, así que de momento seguiré por aquí, pero le echaré un ojo a la plataforma :)
Es curioso los derroteros que toma la memoria a veces :O Ha sido una entrada muy cute u.u
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