sábado, 9 de mayo de 2020

It's a perfect day to turn away and run


Me había acostumbrado al silencio.

Salía al balcón a leer a media tarde, con mi café y en pijama, respiraba un rato para poder desconectar. Los coches desaparecieron trás la implantación del estado de alarma, algo maravilloso si vives al lado de una avenida, donde acabas asimilando el ruido como algo normal para poder dormir.

Tampoco había gente en la calle, que no es que sea un ogro, pero a veces somos demasiado molestos.
Me estaba encantando esta nueva forma de vida...bueno tampoco es que me encante pero no sé si me entendéis, esa forma en la que se ha parado el tiempo, en el que todo hay que tomarselo con calma, en el que el estrés no me produce enfermedad, aunque bueno tampoco se ha ido la ansiedad, pero eso es más culpa del sistema que de otra cosa.

Entiendo a la gente que se queja de que nos han quitado las libertades yo también lo pienso a veces, pero si no fuese por el dinero, creo que podría acostumbrarme, es más he llegado a pensar sino es hora de irse al pueblo, de hacer lo que me plazca, pero siempre está la necesidad de que de algo hay que comer.

Desde el domingo pasado, que salí un rato a ver como seguían las calles, me agobié. Supongo que era lo normal. Estaban las calles llenas de humanos deseseperados por volver a pisar el asfalto, me entró un poco de miedo. En el fondo es lo que más rabia me da, el miedo a algo que es invisible pero aterrador por la eficacia de acción. Solo he vuelto a salir otra vez por obligación, no tengo prisa o sí. Me va y viene por momentos la necesidad de un respiro de mi propia casa, que la decisión sea mia y no de un virus.

Ha vuelto el ruido y me molesta, porque no no es la normalidad de antes.

Tengo mis momentos de aceptación y odio. Ayer acepté que mi ciudad no saliese de la fase 0, hoy estaba rabiosa.

Me he hecho miles de selfies. Nunca salgo en las fotos, porque pienso que siempre salgo fatal, pero ahora tengo la galeria del móvil llena. Al pricipio de la cuarentena, hice un curso online sobre el autoretrato, aunque no lo puse en práctica en su totalidad por la falta de intimidad, creo que se debe a ello en cierta forma que ahora pueda mirar a la cámara sin verme fatal, tengo curiosidad de mi misma.

No tengo una lista para el después, cada vez que intento hacer planes en el futuro me quedo en blanco.

Ayer me fuí a la peluquería, en un arrebato de sentirme persona, un capricho de confinamiento. Me ví muy guapa al salir, me ví mayor en el espejo del ascensor y me gustó lo que ví. Estas cosas me sorprenden, si soy egocéntrica en multitud de cosas pero no en mi propia belleza. Suelo ser la amiga fea, tengo una habilidad pasmosa en pasar desapercibida y a veces me miro de reojo y digo ¡eh nena! ¡estás cañón! xD

Quiero ir a la playa, necesito oler el salitre. No es que tenga unas ganas enormes de bañarme pero necesito que el mar se lleve mis mierdas. Siempre lo digo y lo repito, que el mar siempre se roba los pensamientos y no nada mejor que tu cabeza deje de funcionar por un momento.

Volved a escribir en los blogs insensatos, echo de menos el perderme por las historias de la gente. Sentía esos momentos como especiales, aunque suene cursi, como un pequeño secreto.
He vuelto a releer algunos post de la gente que aún mantiene abierto sus blogs y prefiero esa época que la de ahora, llena de inmediatez.




Cada día escribo y me expreso peor, pero paso de revisarlo.

3 comentarios:

José A. García dijo...

Vivo entre dos avenidas, y sí, el silencio fue una gran novedad que poco a poco comienza, lamentablemente, a perderse...

Saludos y Suerte,

J.

Ikana dijo...

Pues lista de después, propiamente dicha, no tengo, pero ganas de muchas cosas, sí

Laura dijo...

Me pasa lo mismo que a ti.
Me gusta esta nueva calma, tomarme mi tiempo para todo, fuera estrés.
Ahora mi coletilla es: no me estreses, ya lo haré. (y lo hago pero no ya).
Ya tengo que empezar a ir a la oficina una vez por semana y da miedo porque cuando llego allí, aquello parece las Ramblas en vez de Hospitalet. En fin, espero que todo mejore y que pronto podamos salir todos de esta situación...(aunque en el fondo me gusta)
¿se entiende que el virus no me gusta,no? El parón, sí.
Beso grande.
😊