domingo, 17 de febrero de 2019

De campanas perdidas


El fin de semana pasado falleció la única tía abuela que me quedaba, el único lazo con mi abuela. No es que fuese la mujer más maravillosa del mundo, la veía poco y a veces me cayó muy mal porque las nietas de su hermana no estaban a la altura.

Hoy se ha cerrado el bar de toda la vida de mi pueblo, ya casi una aldea, por jubilación. Donde lo hemos celebrado, como si nunca se fuese a cerrar, con comida y bebida a tutiplén.
Nos hemos reunido unos cuantos, ni tan siquiera estaban todos los amigos, creo que casi nadie lo sabía, la gente del pueblo y poco más. Un sitio en donde me he pasado la mitad del tiempo de las vacaciones de mi infancia comprando helados y bolsas de pipas. Los primeros botellines, las partidas de billar, las partidas de cartas....

Son dos hechos contrapuestos pero unidos a la vez, me han producido un ataque de nostalgia brutal.
 De repente, era demasiado consciente que había perdido algo para siempre, una parte de mi infancia que no volvería, recuerdos que muchas veces se los lleva el tiempo y no consigo recordar nítidamente. Esa sensación de cortar hilos para seguir creciendo, seguir dando pasos hacia adelante y afrontar el camino, miedo a perder algo valioso.
Y siendo como soy, me dará muchas vueltas a la cabeza, no soy una persona que miré por el futuro con alegría y alboroto. Me gusta más revolcarme en el pasado.

En fin, lo de hacerse mayor o adulto me está costando mucho.

Llevo dos semanas escuchando esta canción que no he podido dejar de reproducir y me entero que es un poema de Lorca y no había dejado de darle vueltas porque me sonaba un montón. Siempre el lerdismo en mi equipo, quererme muchachos como soy.


3 comentarios:

Ikana dijo...

Ow... ;_; lo siento

Laura dijo...

Lo siento.
Creía que ya te había comentado pero no sale mi comentario...
así que te vuelvo a enviar mi apoyo, por si acaso. besos

Zhura dijo...

Hola, no conocía tu blog.
Y veo que llego en un momento triste.
Lo siento, perder a un familiar siempre es duro aunque no haya mucho trato.
En cuanto a lo del bar... a mi también me pasa.
Cuando voy por mi antiguo barrio y veo que ya no reconozco las caras, los locales han cambiado de dueño y de oficio, me da pena. El barrio se ha modernizado y no me gusta, claro que imagino que a los que viven allí sí jajajaja.

Te paso el enlace de mi blog por si te apetece pasar a echarle un vistazo, que siempre hablo de las chorradas que se me ocurren y me quejo de todo lo que puedo :-P
https://similocuramedeja.blogspot.com/

Nos leemos



Un barazo