domingo, 9 de noviembre de 2014

Vivir dentro de una metepatas


Desde este viernes, he dejado de ser la becaria dicharachera que durante dos meses ha tenido un horario de infierno, compaginando mil cosas porque tenía que hacerlas y no había otra.

A estas alturas no me he arrepentido para nada de volver a repetirlas (solo de levantarme a horas que no son normales) y del sitio que elegí para ello, de volver a aprender y ver que todo se puede conseguir, que el diseño gráfico es para mi, aunque peque a veces de cabezona y me pelee con los espacios dentro de una página y con el tamaño de las letras. He visto impresos varios de mis trabajos y eso ha supuesto un chute de optimismo, de confianza y alegría, que necesitaba con urgencia, verse útil es la mejor forma de afrontar la vida sin más, te lleva la felicidad que necesitas.

El otro día mientras lijaba una pata en clase por la tarde, volvía a pensar si había elegido bien en hacer ese FP y no haber escogido otro, si aquello me iba a llevar a algún sitio, pero volví mis pensamientos a lo que estaba haciendo y que no estaba tan mal para el poco conocimiento que tenía en construir muebles, que aquella mesita en proyecto se podría mantener en pie al final, me fije en mis compañeros, todos generosos cuando los he necesitado, sin hacer deferencia por ser una chica que agradezco mucho.

Había pensado que tras meses de reforma interior, había empezado a asumir que no debía pensar tanto, que la única forma era dejar que las cosas llegasen como deberían sin más, pero aún tengo retazos, rondandome muchas dudas del que hacer, del siguiente paso que dar para avanzar sin que me innunden las dudas, de seguir cambiando
Ayer por la tarde tuve una experiencia curiosa por así decirlo, mientras estaba sentada con un batido de fresa/ cheesecake que no me gustó demasiado, en una franquicia de tantas que no suelo pisar observando a mi acompañante hablar, contandome sus cosas, me vino a la cabeza eso mismo, si era capaz de dejar mis miles de pensamientos, mi inseguridad de pensar que no estaba dando la talla y mis miedos en el bolso y aferrarme a mi valentía de dejarme llevar pasase lo que pasase, no fue así, bueno no del todo.
Creo que no fuí lo que se esperaba o tal vez sí, mi nivel de pitonisa está aún en modo principiente, yo tampoco sabía muy bien que hacer, supongo que el no estar acostumbrada me hace no salir del burladero, por si me coje el toro.
Me retó, me incitó, pensé por un momento que me esperaban mil cosas, que iba a interpretar un papel que podría llevar acabo, hasta que metí la pata, que ahora que lo recuerdo no se si reirme o llorar por las esquinas, porque fue esas cosas que acaban siendo demasiado cómicas y absurdas, de las que ya me pasan de normal, estoy más que acostumbrada a que todo salga rana.
Al final me ha quedado un regusto raro, esa sensación de huida hacía atrás que siempre me rodea, de no dar cierta talla, de no saber comportarme como una chica,XD. En fin a veces las cosas no son porque tenías que ser así.

También me acordé de las cosas que a veces escribe Desorden, de que las tias tenemos demasiado prejuicios, convencionalismo y comida de olla y que razón tienes xiquet!

He estado desaparecida, en breve me pongo al día con todos vuestros blogs. disculparme. :)



6 comentarios:

tan solo una cerilla dijo...

Bieeeen!! Ya tienes horarios normales!!
Y por lo de meter la pata.... Que seria de esos momentazos de tierra tragame, para todo lo demás... Ensayo y error

Leire dijo...

¡Cuánta razón tiene Desorden! Buena elección musical!

Saludos

dEsoRdeN dijo...

Pensar demasiado es la mayor de las enfermedades de la sociedad occidental. Y es realmente perniciosa...

NaoBerlin dijo...

El que más el que menos mete la pezuña mujer, lo bueno es darse cuenta y rectificar. Veo que en el plano laboral andas mejor que yo, a ver si espabilo yo también.

Key Hunters dijo...

Lo que yo me digo a mí misma para no estar todo el día muerta de vergüenza en un rincón es que es saludable hacer el ridículo de vez en cuando. No estoy completamente segura de que sea cierto, pero a mí me funciona :D

pececillocarrousel dijo...

Pío :)
Fantástica elección la de Pánico práctico (estuve a puntito de subirla hoy al blog, pero al final me decanté por otra; ¡qué casualidad! La descubrí en verano y no se me despega).
Respecto al trabajo... pues los madrugones inhumanos merecen la pena cuando lo que haces te llena. Y si estás tan orgullosa de tu trabajo, es que debe de ser increíble.
Creo que con el tiempo, aprendes a discernir si has escogido lo correcto o no (o puede que nunca lo sepas). Siempre puede existir algo que te guste más, aunque no lo sepas. Pero si eres feliz con ello, no hay que hacerse ninguna pregunta más.
Las tías somos de otro planeta, ya sabes. Estoy con vosotras.
Besitos <3

Miss Carrousel