domingo, 22 de junio de 2014
Cuando el pánico venció al Mundial.
Me quedo mirando el cielo, parada en en la explanada de entrada a la estación, es demasiado temprano para pensar, pero ahí estoy yo, viendo como el sol ilumina la fachada. Saco el móvil y hago una foto fugaz, con vergüenza al hacerla y me reprendo por ello, por no debería tener esos pensamientos inútiles, y a la gente en general le da igual, que haga una desconocida, 10 segundos después me habrán olvidado.
Sigo quieta un poco más y respiro, noto un cierto ahogo,pero ya sé lo que es y me pongo en marcha corriendo a sacar el billete, un viaje más, la misma rutina otra vez, mismo paisaje, mismas decisiones
Son las 7:30 de la mañana de un martes y sé que se viene lo peor.
Al levantarme una hora antes no me había reconocido, mi pelo estaba enmarañado, los ojos hinchados y las ojeras negras, llevaba varios días son dormir bien, sin dejar de pensar y me he dado que falta poco para romperme otra vez y así sucedería.
Nunca creía que que mi mente fuese tan poderosa, para lo bueno y para lo malo. Estaba contenta, empezaba (y sigo haciendolo) a ver todo lo malo que me estaba provocando, a buscar, a escarvar y proponerme pequeños pasos, a darme cuenta que la valía es aquella que tú quieras darte y la valentía, las ganas de comerte el mundo, pero no contaba que mi viejo enemigo, seguía a la espera para atacar otra vez.
Y me rompí.
El pánico volvió con más fuerza o con la misma, pero volviendome mucho más vulnerable, recordandome mis miedos y sus circunstancias. El bloqueo a no poder decidir que hacer y ser consecuente con ello, a que me pesase demasiado todo.
No sabéis (o tal vez si) la sensación de como te vas haciendo más pequeña, como intentas agarrarte a un resquicio de serenidad, de fuerza. Te ves tan absolutamente inútil, sin ser capaz de tener un pensamiento racional.
He llegado a pensar que no servía para nada, que nunca alcanzaría nada, que todo mi esfuerzo no valía nada. Que el mero hecho de no poder enfrentarme a un examen que hacía una idiota, que era demasiado mayor para todo. El dolor en el pecho comenzaba de nuevo y solo quería que alguien me agarrase, me diese una torta, me abrazase muy fuerte y no me dejase caer, que mis lágrimas fuesen un empujón a seguir y no un obstáculo. Sigue en mi cabeza la idea de que no quiero afrontar esto porque no quiero madurar y ya no sé que pensar, si es verdad o no, que he seguido un camino impuesto, que me he comportado como los demás querían y ahora estoy perdida y sin saber que elegir.
Pero hay algo bueno en todo esto, y es que es mejor sacarlo todo fuera, he tenido una de las conversaciones más sinceras con una persona importante, quiero darme cuenta que puedo afrontar las cosas, que no debe ser tan malo, que a veces sale bien y otras mal y que todas las decisiones tienen algo bueno. Quiero pensar que tengo un bonito futuro por delante haciendo las cosas que más me apasionen y no tener miedo a arriesgarme.
He cambiado la lista de objetivos que me mandaron hacer unas semanas, porque lo que creía que eran mis metas solo eran cadenas, ahora soy yo la primera, o espero ser, con esfuerzo como siempre.
Creo que es la primera vez que me abro tan en canal, lo necesitaba, en serio, creo que esto es demasiado importante para mi, me había visto caer pero no tanto, nunca he sido una persona de dejar las cosas sin acabar y he luchado, pero a veces me supera, la sensación de esperar a que alguien lo haga por ti son grandisimas, meterme en la cama y esperar. Hace tiempo que me lo prohibí, pero soy humana y lleva tiempo cambiar y pensar que tengo más cosas buenas que malas, y que nadie matará mis monstruos por mi, debo hacerlo yo antes de enfrentarme al mundo.
No estoy tan mal, en serio, solo es una mala racha, muy mala que pienso ponerle fin, estoy comenzando poco a poco y aprendiendo.
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5 comentarios:
El primer paso es siempre el más difícil. Sal del fondo y vive. Disfruta del camino no sólo del destino. Sigue. :)
Es el momento de aprender a levantarse, y creo que tú vas por el buen camino. Puedes con todo, confiamos en ti! ;)
un abrazo!!
Uhm... hace un año te habría dicho otra cosa. Pero hoy por hoy te suelto un: ¡no te imaginas cómo te entiendo!... pero al final, uno termina pensando que el no puedo-no puedo-no puedo y de ahí el "en realidad no lo quiero" está sólo dentro de nuestra cabeza. Una vez alguien me dijo: -no creo en la inteligencia tanto como en el esfuerzo-. Entonces pensé que era una gilipollez. Lo más difícil es convencerse de ello.
Hoy ya no es así.
Un beso, chula.
Abrí el blog para escribir entradas como ésta, y te aseguro que me ha ayudado un montón. Abrirse en canal es el primer paso para cerrar y suturar las consiguientes heridas
molts ànims! Y a hacer todos los mongolismos que haga falta!
No creo que no Cé, siempre he pensado que debería leermelo cuando estuviese en momentos mejores, creo que hay una peli, me lo apunto a ver si lo veo. Ahora estoy con Mis zonas erroneas, que me mandó la psicóloga y va bien para reflexionar. Igualmente!
Tom me está costando mucho, no soy una persona que deje las cosas a medias pero últimamente todo es cuesta arriba y no veo ni tan siquiera el destino. Gracias :)
Yopo,siempre había sabido que era dificil pero no tanto, espero no equivocarme de camino. Gracias rey :) :*
Ay reina mora, está siendo un momento muy dificil, esa es mi mayor meta, el pensar que puedo e ir a por ello con todas mis fuerzas, son mcuhas cosas acumuladas y no veo una salida clara a todo. Es una gran frase, pero cuando no ves resultados se hace dificil creerla. Tenemos que quedar algún día a tomar una horchata
Besotes guapa
Sí Des, tienes toda la razón, mientras escribía se me saltaban las lágrimas pero luego fue como quitarme un peso de encima aunque aún queda, la heridas tardan en curar.
Estoy haciendo planes y debería incluir alguna locura me vendría muy bien para el alma.
A ti también te deseo lo mejor. Besotes guapo
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