En estos momentos, solo se me pasa por la cabeza, quea nadie más que tú, le sandrán esos rollitos tan ricos de canela que siempre nos hacia, cuando no había nada que hacer por las tarde y que zampabamos sin control y nunca ponías pegas, es gracioso, mi mente pensando en comida, en tu comida, todos reunidos entorno a una mesa, y tú siempre ahí.
Para mi nunca has tenido edad, siempre vestida de negro, por esos seres queridos que se fueron antes de tiempo, es moño que te hacias siempre, con esa melena larguisima, negra y rizada que tanta fascinación me producía, tu pañuelo de tela,eras una mujer menuda callada y con un carácter propio, propiciado por una época en la que nadie debe pasar, rodeada de mujeres, una matriarca como las de antes, nosotros nunca hemos llegado a entenderte pero eramos demasiado jovenes. Siempre me resulto gracioso esa actitud, y siempre he visto una cierta analogía a Bernarda Alba pero en versión ligera, mandando como la que más, me parecías inmortal, sabía que siempre te tendría ahí.
Hace unos años todo cambio, y te convertiste en un mortal como todos los demás y yo lo suficiente mayor para ver que te dejabas llevar, que un día de estos te irías, que esa mujer que siempre había estado a nuestro lado, que era como mi segunda madre, que vivía sola porque no quería que la gran ciudad la tragase,fuerte como ninguna, la invadía la enfermedad, agarraba mi mano con fuerza, y tenía miedo a estar sola de repente, aunque nunco lo estuvo.
No hay un solo recuerdo de mi vida que no estes tú, tu casa siempre estaba llena de niños y de animales, nos pasabamos los veranos eternos contigo, y las fiestas y los fines de semana, cuidando gallinas, dando de comer a pollitos y conejos, creando estrategias para pillar gatitos ásperos que luego untabamos las patitas de aceite para que no se fueran, nos mandabas a por agua, peinandonos con trenzas porque detestaba el pelo en la cara, preguntandote miles de cosas y riñendonos porque siempre ibamos descalzos.
Aún echo de menos dormir contigo, en esa casa donde eramos demasiados y nos tocaba compartir, ese colchón de lana, donde te hundías sin remedio, pero que en invierno era lo mejor y esa bolsa de agua caliente que nunca faltaba, ya desde niña siempre tuve los pies frios y te resultaba gracioso, nunca tuve miedo estando siempre cerca.
Ayer me dí cuenta, cuanto te voy a echar de menos, cuanto me vas a faltar, ahora ya no podré ir a verte y pasarme las tarde aburridas viendo salvame, no te podré decir cuando kilos de aceituna hemos cogido, o las perrerías que hace Teo con todo trapo viviente, no soltarás eso de ay, abuela, abuela, contestando cuando mi hermano aparece por la puerta anunciando su llegada a voz en grito, aún te debo unas velas por el último examen, porque después de la muerte del abuelo, no volviste a creer mucho en Dios, pero seguías pensando en los tuyos y poniendo velas, que a mi siempre me dió grima pero no que faltaban.
Nadie pudo remediar que sufrieras, y nos duele a todos verte así, padeciendo con toda tu lucidez, pero ya todo se acabó, y solo sé que estarás cerca.
Nunca fuimos cariñosos, ni besucones, tú tampoco, pero sabías que te queriamos mucho, y tal vez sea lo único que me arrepienta de no haberte dicho, espero que lo comprendas.
Te quiero mucho...
Notamental: volveré en unos días o no, no lo sé
4 comentarios:
Lo siento, Pío. Mil besos para ti y los tuyos.
Muack!
Yo también sé lo que es perder a alguien tan cercano por desgracia. No te servirá de consuelo, pero yo solo tuve abuela hasta los cinco años, así que casi no pude disfrutarla por lo menos has tenido esa suerte que muchos envidiamos. Muchas fuerzas desde aquí!!! Biquiños guapa
Lo siento muchisimo guapa.
Un beso enorme y ánimo.
Lo siento muchisimo guapa!
Hace unos dias pase por aqui y creo que no se podia comentar por eso no te dije nada.
Ánimo y muchos besos!
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