viernes, 28 de septiembre de 2007

Nunca te ates

La imposición ata, el entendimiento, fusiona. Atar es la presión de la fuerza; entedenser es la caricia de la convicción.
Atar es adherirr dos unidades usando una fuerza externa para que permanezcan juntas. Una fuerza que a veces se llama poder; a veces conveniencia o necesidad, y en los casos más tristes, brutalidad o temor obsceno.
Atar siempre es un ejercicio perecedero, porque por potentes y enrevesados que sean los nudos, cuando con voluntad irrompible el adherido desea deshacerlos, tarde o temprano lo acaba desligado.

Atan los faltos de plumas en el alma y sobrados de arena en el celebro. Todas las ataduras acaban podridas.Como las cuerdas.

Entenderse es acoplarse hasta encajar, es sostenerse mutuamente hasta fusionar.

Entenderse es renunciar a la rigidez propia y estar dispuesto a oir, discenir y valorar la opinión ajena. Es tratar de igual a quien le dices que es tu otro igual. No le mientes porque vas sobrado de la energía que da saber escuchar para entender. Porque tu triunfo no es dominar para sostener es el encajar para sostenerse. Como los arcos de medio punto, esas construciones hechas con piedras que se unen a la perfección y lo aguantan todo por los años de los años, sin otro ensamblaje que su perfecto encaje de las unas con las otras.

Su fuerza para sostenerse y sostener empieza y acaba en ellas mismas, en su magistral acoplamiento. No es fuerza atada, es entendimiento fusionado.

Por Angela Becerra - Columna The End - Periodico ADN

No hay comentarios: